Estoy enamorada de esta frase:
Si no sucede de la forma en que querías, va a suceder de una forma mejor de lo que imaginaste.
Esa es la belleza del plan de Dios.
No hablo mucho de tu partida, prefiero guardarla para mí. Pero cada vez que intento ponerlo en palabras, se me hace un nudo en la garganta. Aún me cuesta aceptar que ya no estás, que la vida sigue sin ti.