En mi última sesión con mi terapeuta dije:
“Siento que se me está acabando el tiempo para construir la vida que quiero”.
Ni siquiera me preguntó por qué.
Solo me miró con calma y dijo:
Un hombre dijo: "Mi casa es un desastre".
Ella respondió: "Desastre es lo que creamos cuando tenemos miedo de enfrentarnos a nosotros mismos".
Limpió todo, tiró lo que ya no pertenecía.
Una semana después, terminó un proyecto que había evitado años.
La claridad sigue al orden
Nos vendieron la idea de que si no encontrás tu pasión, algo falla en vos. Pero la realidad es otra. Hay mucha gente que nunca descubrió “su pasión” o su vocación y aun así armó una vida ordenada, valiosa y feliz. Además, la gran mayoría de las cosas que valen la pena hacer no son apasionantes. El trabajo, el esfuerzo, la constancia, las decisiones difíciles, casi nunca vienen acompañadas de entusiasmo permanente. El propósito, en cambio, es algo mucho más estable, que se construye a largo plazo.