Los besos no son nada comparado con lo íntimo qué es mirarse con tristeza y nostalgia sabiendo que jamás va a funcionar, aunque sean el uno para el otro.
Creo que una de las experiencias más conmovedoras de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tu presencia. No de lo que le das, ni de tus logros. Solo de ti, de tus pensamientos, de tu energía y de tu existencia.
A veces también necesitamos que nos busquen, que nos digan que nos quieren y nos hagan sentir importantes. No siempre queremos ser quienes sostienen todo, toman la iniciativa o demuestran lo que sienten. También necesitamos recibir cariño y sentir que nuestra presencia importa.
Cuando finalmente pierdes los sentimientos por alguien, te das cuenta de que nunca fueron tan extraordinarios como pensabas. Simplemente los amabas lo suficiente como para verlos de esa manera.
Para que una RELACIÓN funcione de verdad, tienes que entender esto: Tú y tu pareja son DOS personas diferentes, con dos pasados distintos, tratando de construir UN futuro compartido. No crecieron de la misma manera, no siempre pensarán igual, y está bien. Lo que importa es COMO lo manejas. Comunícate sin convertir todo en una discusión. Escucha incluso cuando estés frustrado. Deja de llevar la cuenta y empieza a elegir el crecimiento. Porque cada desacuerdo no debería crear distancia. Debería construir entendimiento.
Estaba hablando con un conocido que duró 13 años con la novia. Ella quería casarse y él no, terminaron y yo le pregunté por qué no quería casarse y dice “porque yo no sentía que ella fuera la persona para casarme”.
13 años hizo perder el tiempo a esa pobre mujer.
Si un tipo no se dispone para algo serio con ustedes y es lo que ustedes quieren, váyanse en cuanto lo noten, no esperen que algo cambie
Si estás buscando cerrar un ciclo con alguien, recuerda esto:
La falta de respeto fue el cierre.
La ausencia de una disculpa fue el cierre. La falta de cuidado, de responsabilidad y de honestidad... ese fue el cierre.
Deja de romantizar a quien te lastimó.
No necesitas más respuestas para cerrar el ciclo y soltar.
Después de una ruptura no solo pierdes a alguien: pierdes una rutina, un futuro imaginado y una identidad compartida. Tu cerebro lo registra como una amenaza. Como abstinencia. Y eso explica por qué duele tanto. No eres débil. Eres humano. Y sanar de eso es posible, aunque hoy no lo parezca.