Se creen un partidazo solo porque madrugan para ir a trabajar y pueden comprar cosas materiales. Pero no saben comunicarse, no saben canalizar sus emociones, no ofrecen paz y se niegan a sanar sus traumas ofreciendo silencios como castigo.
Madurar es aceptar que, por más amor que le des a una persona, si no quiere que seas tú, no va a cambiar.
No le va a nacer, no va a poder, no tendrá tiempo, no va a querer y simplemente no le importará.