la lección más importante que aprendí este año es que nunca bajo ninguna circunstancia, debemos esperar que los demás tengan la misma consideración y el mismo amor hacia nosotros que nosotros tenemos hacia ellos
Puedes estar harta, mentalmente destruida, al borde del colapso y, aún así, hacer las cosas bien, con respeto y como debe ser.
Y eso se llama ser una maldita mujer.
mi momento más maduro ha sido aprender a amar el desapego, si alguien me acompaña esta bien, si no también, si alguien quiere hablar conmigo lo valoro, si no lo respeto, cero apegos, mucho amor para quienes me rodean pero sin expectativas ni obligaciones
A mí me encanta invitar. Ojalá tuviera más plata para poder pagar siempre y decir: "Pidan lo que quieran". Me hace feliz compartir la mesa con la gente que quiero.