Periodista y escritor español. Ingeniero. Últimos libros: “La Corona y los partidos” (2024) y "Los ingenieros de caminos y el progreso de España" (2025).
La fiscalía muestra una severidad irracional al detectar que hay riesgo de fuga de Zapatero y pretender medidas cautelares. Últimamente, la justicia se desacredita por la actitud estrafalaria de algunos de sus miembros.
La Comunidad de Madrid ha decidido que para disponer de la tarjeta de transportes haya que estar empadronado. Se trata de dificultar todavía más la vida a quienes la tienen ya demasiado ingrata: inmigrantes, estudiantes, transeúntes, etc. La extrema derecha xenófoba y racista lo llama "prioridad nacional".
Solo faltaba que Trump llevara a la Casa Blanca un brutal combate de artes marciales para que quedasen en claro su refinamiento, su sensibilidad artística y su repugnante y soez mal gusto.
Sigo esperando, supongo que como mucha gente, que todos los presidentes del gobierno, ministros y altos cargos que han viajado oficialmente a los países árabes legalicen rápidamente los regalos que han recibido. No me creo que los únicos sospechosos sean Zapatero y Sebastián...
Ahora resultará que sólo Rodríguez Zapatero y Miguel Sebastián recibieron joyas de sus aliados internacionales… Según sea el trato que reciba Zapatero, habrá que revisar los armarios de todos los presidentes y ministros que viajaron a Oriente Medio…. La hipocresía rezuma por los poros del gran debate nacional…
Vergüenza para Trump: el magalómano presidente de los Estados Unidos está padeciendo la más penosa y vergonzante humillación que podía imaginarse: el centro Kennedy para las Artes Escénicas de Washington eliminará físicamente el nombre de Donald Trump que este decidió situar por encima del verdadero destinatario de la institución. La junta directiva del Centro Kennedy, presidida por Trump e integrada por sus aliados, votó el año pasado a favor de añadir su nombre por encima del del presidente John F. Kennedy, e instaló rápidamente la nueva señalización. Pero la representante Joyce Beatty (demócrata por Ohio), miembro de oficio del consejo de administración del Kennedy Center, presentó una demanda impugnando esas medidas. Y la justicia le ha dado la razón: solo el Congreso puede cambiar el nombre del centro, de acuerdo con la ley federal que creó la institución cultural tras el asesinato de Kennedy. Una muchedumbre se ha congregado junto al Kennedy Center para celebrar la exclusión del intruso y abuchear al arrogante histrión, que ha hecho el más estrepitoso de los ridículos.
Aunque los agnósticos no aceptamos preceptos divinos y tan solo acatamos la ley natural, es justo reconocer que León XIV ha hecho hoy en Tenerife una descripción magistral y completa del concepto de integración. Un concepto que incluye derechos y deberes recíprocos.
Asistimos también al desmoronamiento de una época, la de las nuevas clerecías, la del dedito levantado desde tribunas, la
del “consejos vendo para mi no tengo”.