En un mundo que suele premiar la velocidad y la intensidad, la sensatez nos invita a detenernos, a escuchar con calma y a elegir el equilibrio por encima del exceso.
Un lider sensato sabe que el poder, si no se modera, se consume a sí mismo. Comprende que una decisión tomada en la calma de la razón siempre será superior a una dictada por la urgencia de la pasión o el capricho del ego.