Me preguntaron si iba a contar mi versión. No. Quien tenía que saberla, ya la sabe. Quien no, creerá lo que le convenga. Yo no compito con relatos ajenos. No explico mi verdad a quien prefiere el ruido. No gasto energía aclarando mentiras ni discutiendo versiones que otros necesitan para sostenerse. La verdad no se defiende. No persigue aprobación, simplemente es. Y siempre alcanza
Lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.
Si me ven callada, con cara de enojada o perdida por minutos, sin reír, sin hablar, sáquenme de ahí y abrácenme fuerte porque esa no soy yo, me está ganando la ansiedad
no mentían cuando decían que te despiertas un día y ya no te importa nada, sin advertencias, sin cambios dramáticos, solo un desapego tranquilo, casi pacífico