Somos más lindos sonriendo genuinamente, diciendo las cosas con franqueza y sin herir, escuchando con educación y respondiendo con paciencia. La belleza también está en los gestos y las palabras, no sólo en los rasgos y la apariencia.
Hoy un alumno me pidió permiso de faltar a la clase para ir al súper con su mamá. La importancia del evento es que si no va, su mamá compra All-Bran y el quiere chocokrispis. ¿Como dices que no a ese argumento?