En la Argentina nos hacen a los 5 años formar una fila con 0 grados a las 7 de la mañana para rendirle homenaje a nuestra bandera todos los días.
Mirá si no vamos a salir a defender a nuestro país.
Muchas gracias, Argentina. Y felicitaciones a España, un gran campeón. Hacía mucho no nos tocaba perder y duele tanto como lo recordaba. Ojalá pronto volvamos a festejar. Hoy queda todo muy lejano, pero ya nos ha pasado y volvimos más fuertes.
No estoy listo.
Y sinceramente, nunca voy a estarlo.
Porque aceptar que llegó el último baile de Lionel Messi es aceptar que también se termina una parte de nuestra vida.
No es solamente una Final del Mundo.
Es el cierre de la historia que marcó a toda una generación.
Esta Argentina no les entra en ningún cuadrante. No abusó de colonias, no tiene una liga millonaria, latina pero no tanto, cuna de cracks y de mitos. Visceral y desprolija pero occidental e inclusiva. Lo que no pueden lograr, el retorno de lo que reprimen. Por eso los irrita.
Ya ganó todo, ya fue campeón del mundo, ya no le debe nada a nadie.
Así llora después de ganarle a Egipto en 8vos de Mundial.
Este tipo es lo más grande que hay.
No hay razones futbolísticas, no hay explicaciones lógicas, es simplemente el equipo con más magia negra y corazón que existió.
Todo saliendo del número 10.
Nadie creía que quedaba algo más que nos pudiera sorprender. Emociona la sensación de estar presenciando la historia, pasa poquísimas veces y está pasando ahora.