Noticias hoy 2: llaman "milagro" al hecho de haber mantenido 117 días con muerte cerebral a una mujer para que terminase de cursar un embarazo. Una vez hecha la cesárea, la desconectaron y murió. Una máquina de producir pibitos. Descartable.
Asco.
Querés ayudar en la lucha de las mujeres siendo hombre? Empezá fijándote en tu grupo de amigos. En parar a ese que manda fotos de minas en pelotas todos los días, el que hace comentarios desagradables hacia las mujeres, el que trata de “puta” a una mujer por ser libre *
¿Sabes por qué no denunció antes? Porque cuando te pasa eso estás en un estado de indefensión total
Te sacan todo. Sentís que no vales nada. Te sacan lo más básico que es el control sobre tu propio cuerpo. Tenes shock y ataques de pánico.
No se dan una idea de lo que es.
Los psicópatas son encantadores. No por casualidad, es la herramienta para debilitarte, para hacerte sentir una loca y hasta llegar a pensar que la que está equivocada sos vos, no el psicópata. Todos lo aman por que es encantador, vos sabes que no, pero ya tenes miedo
Yo si te creo!!!!
Ella es mi amiga, y le costó muchísimo poder hablar, porque la familia la dejo de lado, LA DEJARON SOLA!
#NoNosCallamosMás#NoEstasSola#NoesNo
Ojalá te ayude si te está pasando algo parecido. Ojalá te haga preguntarte si alguna vez te dijeron ‘no’ pero insististe. Ojalá no le pase a nadie más.
Porque ya estuvo demasiado tiempo adentro alimentándose de mis vísceras. Hablo para sacarlo de este cuerpo y ponerlo sobre la mesa para que también genere cosas en los demás, ojalá genere conciencia.
La cuento porque aunque me dé miedo exponerme a todo lo que viene por hablar, sé que es más caro el precio de callar. No se callen. Me carcomió mucho tiempo, dañó mi autoestima, mis vínculos, mi seguridad en el trabajo. Por eso hablo.
…chicas queriendo ser como yo; y yo encerrada en esa trampa, en esa idea de éxito.
Hoy somos muchas y muchos tratando de aportar algo constructivo contando mi historia. No cuento mi historia porque sea única, sino justamente porque no lo es.
Me estaba mostrando las reglas del juego, marcando territorio sobre mi carrera, sobre mi cuerpo, sobre mi confianza y mi talento. Para todos estaba viviendo un momento de éxito: aviones, estadios con 20 mil personas, fans agolpados en la puerta del hotel cinco estrellas…
“Mirá cómo me ponés” no es la única frase que este tipo me dejó. “Siempre vas a tener trabajo, porque a donde vaya venís conmigo” proponiéndome una especie de pacto macabro. No le bastaba mostrarme quién mandaba, quién tenía poder;
…con especialización en violencia de género. Tengo que ser más que una víctima porque a la sociedad, a la justicia, a la opinión, a todo eso que ante la duda lo protege a él, no le alcanza “mi” verdad, la verdad.
…tengo que tener estrategias, ser fuerte, ser una mujer preparada. Adquirir conocimiento como si solo denunciar que me violaron no fuera algo de lo que pueda apropiarme. Como si para hacerlo y no dejar espacio a dudas tuviera que tener un doctorado en Harvard…
…en tu cuerpo, comiéndote la conciencia, la autoestima, las fuerzas, las tripas.
Desde que decidí hacerme cargo de lo que me pasó no paro de sentir que tengo que estar a la altura. Tengo que saber más, de feminismo, de leyes, de psicología, de cómo va a reaccionar la sociedad…
Me costó aceptar que me violaron. No usaba esa palabra. Pasaron 9 años para que pueda llamarlo por su nombre. Violación. Cuando no le ponés la palabra, no existe y cuando no existe solo está en tu cabeza…
“Quizás ella lo sedujo”, “Estaba caminando sola a esa hora y por ese barrio”, “También mirá cómo se viste”, “Ella se lo buscó”. “Ella”. “Ella”. ¿Ella? ¿En serio?
¿Querrá sacarle plata? ¿Querrá hacer quilombo? ¿Quiere ser famosa? (Sí, claro, ¿quién no quiere hacerse famosa porque la cogieron contra su voluntad?). Incluso hay gente que ni siquiera le pone signos de interrogación a esos enunciados.
Porque lo primero a lo que te sometés es a la duda, a la mirada del otro. La palabra de la mujer que acusa al hombre de haberla violado la ponemos inmediatamente en duda.
Tenés que sacarte mil capas de miedo. Miedo a no tener más trabajo, a que te vean como algo roto, a que te rompan; a verte como una mujer de segunda mano, como una víctima, como una traumada; que te marquen como pobrecita, como mentirosa, que te marquen. Que te marquen más.
GRACIAS no me alcanza, vamos a tener que inventar una palabra para dimensionar lo que siento con lo que está sucediendo... Por ahora les digo GRACIAS por escuchar, por creer y sobre todo, por seguir haciendo ruido.
-ABRO HILO-👇