Muy pocos entenderán lo difícil que es irte cuando todavía amas, cuando todavía sientes,
cuando todavía quisieras intentarlo una vez más.
Pero ¿cuántas veces más tiene que doler para entender que quedarse también es perderse?
Nos enseñaron que el amor se lucha, que no se abandona,
pero ¿qué pasa cuando luchar empieza a doler más que perder?
¿Cómo saber si quedarte es fidelidad o costumbre?
¿Cómo aceptar que a veces amar también significa retirarse?
¿Cómo dejar ir a tu persona favorita?
¿Cómo se aprende a dormir sin ese “buenas noches” que se volvió costumbre,
a no contarle lo que te pasó en el día?
Dicen que el desapego es amor propio…
pero nadie habla de lo valiente que es irte cuando aún te quieres quedar.
¿Quién nos enseñó que aguantar desplantes, silencios y dudas es parte normal de una relación? ¿En qué manual dice que el amor debe doler para ser real?
¿Cómo terminamos justificando actitudes que nos duelen solo porque “así es su forma de ser”? ¿Por qué aceptamos versiones a medias cuando sabemos que merecemos algo completo?