Hemos visto durante decenios a los europeos cuestionar nuestro estilo de vida. Que si la siesta a la hora de más calor del día, que si las persianas, que si los toldos, que si cenamos de noche a la fresca...
Hoy en Francia se quedan sin mantas térmicas para tapar las ventanas, ya llevan más de 1000 muertos por el calor y están apagando las centrales nucleares porque apenas las pueden mantener refrigeradas.
En Alemania y Bélgica saltan las vías de tranvías porque el asfalto se está dilatando, en toda Europa hay desabastecimiento de ventiladores y se están habilitando "espacios fríos" en bibliotecas y iglesias para que la gente se refugie...
En Dinamarca han reventado literalmente el récord de temperatura más alta desde que hay registros. 37 grados Celsius... ¡En Dinamarca!
En Alemania ya se nota una reducción considerable en la productividad laboral y los supermercados están ampliando sus horarios para que la gente no tenga que salir de casa con la "calorina". Se están acortando jornadas laborales y suspendiendo clases en los colegios, porque allí los colegios no acaban como aquí...
Curiosamente, están adaptando sus horarios y costumbres a lo que España lleva haciendo toda su vida.
Curiosamente ahora mismo es muy posible que España, Portugal e Italia sean los países europeos más adaptados en infraestructuras y servicios a la nueva realidad.
Y no será que no se lleva décadas avisando que esto iba a pasar. El cambio climático ya no es una amenaza, es una realidad. Ahora ya forma parte de nuestra rutina, de nuestro día a día y ahora es cuando se empezará a hacer algo. Pero ya es tarde.
A partir de ahora, cuando alguien os diga que Europa está en peligro y que hay que rearmarse, por favor, mandadlo a la mierda y compraros un abanico.
Voy a decir “casita de Bad Bunny” para ver si este tweet indexa y ahora voy a decir que a Mari Carmen, de 87 años, la está desahuciando de su casa en Madrid un fondo buitre que ha comprado su casa y le sube el alquiler a 2650 euros.
“Me mata cada día saber que cada vez tenemos menos noticias sobre Gaza porque casi todos sus periodistas han sido asesinados.”
Y me mata aún más que se normalice el genocidio diciendo que hay un alto el fuego, cuando sé que Israel sigue masacrando cada día a los gazatíes y los amontona en una zona cada vez más reducida.
El crío rebuscaba entre los restos en busca de leña. Un francotirador israelí le asesinó impunemente.
Casi 900 palestinos asesinados desde el inicio del alto el fuego.
"Quien se quede hasta el final, contará la historia. Hicimos lo que pudimos, recordadnos".
El Dr. Mahmoud escribió esto en una pizarra de cirugía antes de que las bombas silenciaran su voz en #Gaza.
#ElAsedioALasBatasBlancas
Israel asesina a la periodista Amal Khalil en el sur de Líbano, una reportera que llevaba años cubriendo la zona y que siempre era amable y buena compañera.
Los ataques israelíes repetidos en el mismo lugar, el bombardeo contra el lugar donde se refugiaba con otra periodista y el bloqueo al acceso médico por parte del Ejército de Israel dejan clara la intención y la grave violación del derecho internacional.
Israel no respeta el alto el fuego ni en Líbano ni en Gaza.
Se llamaba Tulia. Tenía 64 años. Era madre de dos hijos, Alejandro y Lili. Vivía en un tercero en el barrio de la Fuensanta, en Córdoba.
El viernes denunció a su expareja por violencia machista.
El sábado lo detuvieron. Lo llevaron ante el juez. Y lo soltaron con una orden de alejamiento.
Sin pulsera telemática. Viviendo en el mismo bloque. Él en el cuarto piso. Ella en el tercero.
El lunes a las 10:00 tenían juicio. Un juicio rápido en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer.
A las 9:08 de la mañana, una vecina llamó al 112 para avisar de que había una mujer tirada en el rellano del edificio.
La mató una hora antes de sentarse en el banquillo.
Con un machete. En el pasillo de su propio portal. En el edificio donde le habían dicho que estaba protegida por una orden de alejamiento.
Después se atrincheró en su piso. Inundó el portal de gas pimienta para que no pudieran entrar los bomberos ni la policía. Tuvieron que forzar la entrada.
Tulia estaba en el sistema VioGEN. Valoración de riesgo: medio.
Riesgo medio.
Denunció el viernes. La mataron el lunes. 48 horas. Eso es lo que duró la protección del sistema.
Una orden de alejamiento sin pulsera telemática. En el mismo edificio. A un piso de distancia.
¿Qué protección es esa?
No digo esto contra los agentes que gestionan VioGEN. Muchos hacen un trabajo inmenso con recursos mínimos.
Lo digo contra un sistema que clasifica como "riesgo medio" a una mujer que vive a un piso de distancia de un hombre que acaba de agredirla. Que le pone una orden de alejamiento sin mecanismo de control. Que lo suelta un sábado y le da cita para el lunes.
El viernes denunció. El sábado lo soltaron. El domingo no pasó nada. El lunes la encontraron muerta en su portal.
Tres días. Tres días entre la denuncia y el asesinato. Y el sistema no fue capaz de mantenerla viva.
Tulia es la víctima número 16 de violencia de género en 2026. La número 1.359 desde 2003.
Detrás de cada número hay un nombre. Este era Tulia.