Mi momento mas maduro ha sido aprender a amar el desapego, si alguien me acompaña, está bien; si no, tambien, si alguien quiere hablar conmigo, lo valoro; si no, lo respeto, cero apegos, mucho amor para quienes me rodean, pero sin expectativas ni obligaciones.
Gracias a todas las personas que hicieron de este año algo bonito, a las personas que estuvieron en mis malos momentos, a las personas que estaban ahí conmigo tomando un café, una cerveza o solo haciéndome compañía en los malos días. Gracias a todos los que me dedicaron su tiempo y su cariño, a los que me ayudaron a volver a brillar, a los que la vida puso para reparar las sonrisas, a todos los que han sabido cuidarme y estar. Gracias a todos los que hicieron de este año algo más bonito y a los que me permitieron también estar en el suyo.