———— . . . no puedo creer que me estés usando de entrenador.
Musitó, aunque no dudó en sostener los guantes. Alto, justo como el opuesto lo había solicitado.
———— ¡¿Mis brazitos?! Tengo más fuerza que tú.
Su pequeña siesta en los asientos del fondo llegó a su fin gracias a las persistentes voces de sus compañeros. Quitándose los audífonos, observó la escena, intentando captar un poquito de la conversación.
———— ¿Esas son gomitas de ositos?
No más que una mochila colgaba de sus hombros, pues en su mente yacía la idea de dejar fluir su faceta de comprador compulsivo. Por el momento, no conocía a muchos de los competidores, por lo que simplemente esperaría que un alma caritativa deseara acompañarlo en el viaje.
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de arquería de la nación, como así también recibió múltiples medallas por sus logros. de alguna forma u otra, los juegos olímpicos siempre habían sido una meta en su carrera, por lo cual aquella era una oportunidad que no desaprovecharía.
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aún así, se vio obligado a aplazar su entrada al mundo de la arquería hasta los doce años, cuando gracias al entrenamiento logró adquirir la fuerza necesaria para controlar el peso de estiramiento del arco.
⠀*⠀𝓱yeongmin asistió a varias de las mejores academias
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