¿No han notado que ahora las niñas de 15, 16 años, tienen cuerpo de una de 21, con vida sexual de 25, con un novio de 30 y con un cerebro de 10 años?
Triste, lamentable, pero cierto.
Instagram le ha hecho creer a la gente que una relación consiste en viajar, ir a restaurantes y en tener experiencias increíbles. Pero una relación se construye en la cotidianidad, en lo doméstico, en el cansancio, en el aburrimiento.