La muerte de Vladimiro Mujica añade inmensa pena a las penas que agobian a los que luchan por la libertad y la democracia. Es una pérdida incalculable; un compañero y amigo que, apasionado como era, podía ser maestro del análisis lógico -como el buen científico que fue. Adiós Vladimiro: hasta la libertad!