🇨🇱 El pueblo chileno eligió el camino del socialismo, por eso el imperialismo estadounidense empleó la violencia para detenerlo.
👓 Allende prefirió la muerte a romper su palabra. De su ejemplo de dignidad y resistencia seguimos aprendiendo.
Un 11 de Septiembre de 1973, el genocida Augusto Pinochet a órdenes de la CIA, dentro de la Operación Cóndor, y en defensa de los intereses imperialistas de EEUU, perpetraba un golpe de estado en Chile para derrocar al líder del pueblo, Salvador Allende.
La brutal dictadura que EEUU impuso en Chile, se tradujo en más de 1.135 centros de tortura, donde para los años 80, ya se asesinaron a más de 15.000 personas y otras 150.000 estaban siendo prisioneras y torturadas.
La nacionalización del cobre, el principal recurso del pais, y la reforma agraria, aterrorizó con perder el poder a la oligarquía capitalista local y a su amo imperialista de EEUU... por lo que a diferencia del buenismo del proceso revolucionario, no dudaron en usar las armas para llenar de sangre el Río Mapocho para defender sus intereses y mantener su saqueo al pueblo por las malas.
La muerte de Allende debería servir para entender que no se puede hacer una revolución pacífica dentro del propio sistema ni se puede confiar en los capitalistas, que cuando ven que pueden peligrar sus privilegios aunque sean unas simples reformas, sacan el fascismo a la calle para restaurar su poder.
En este cuadro del ruso Nikolai Ge, Poncio Pilato lanza la pregunta más célebre de la historia, “Quid est veritas?”, (¿Qué es la verdad?). Frente a él, Jesús no argumenta ni se defiende.
La propia pregunta, reorganizada, encierra su respuesta. “Quid est veritas” (Es el hombre que está aquí) puede leerse como “est vir qui adest”, es decir, es un anagrama en latín.
Pilato pregunta por la verdad mientras la tiene delante, pero no la reconoce. Habla, gesticula, se mueve... Jesús, en cambio, permanece.
El poder pregunta. La verdad no responde, simplemente espera a ser vista.