Ha malvendido a su canterano estrella al Racing para inscribir al analfabeto de Ceballos. Es sin duda la operación más lamentable del mercado.
Qué bochorno.
A los aficionados españoles del Barcelona fuera de Cataluña, qué os hace sentiros identificados con este club?
No va a malas, simplemente por curiosidad
Por cierto, lo de jugar ahora 3 partidos seguidos fuera de casa, en 3 campos jodidos, porque el club tiene que ganar dinero con los conciertos tiene tela también.
Lo que queda claro con esto es que nadie va a fichar por el Atleti para usarlo como trampolín. Eso ya se acabó. El que venga, sabe que va a tener que estar aquí y por tanto, el que venga querrá estar. En la vida hay que mirar lejos y no a los pies. Esto nos favorece a la larga.
⚠️‼️ Aquí tenéis el vídeo, se ve claramente que le dicen que no vaya con sus compañeros.
MENTIROSOS.
Que estoy en el propio campo y lo he visto, lo que toca aguantar.
Cristiano Ronaldo casándose en el salón de su casa gratis y todas las petardas queriéndose casar en un palacete por 70.000€ para sentirse influencers por menos de un día.
Podando los rosales de la casita del pueblo de mis abuelos de la ría de la costa coruñesa donde llevo veraneando nada menos que 40 años, pasó a saludar ayer un antiguo amigo de mi abuelo. Conversamos durante horas. Mi abuelo, carpintero, fabricaba los botes de pesca. Su amigo, con mote de pez común de la ría cuyo nombre no consigo recordar, de 79 años, fue pescador. Recorrió todo el mundo. Ante mi revelado interés me contó sobre sus andaduras desde los 21 años para ganarse el pan, temporadas de 15 meses navegando los océanos, desde Bilbao, hasta Yokohama, pasando por Sumatra, el golfo Pérsico, Holanda, y un larguísimo etcétera. Con lo que ganó a la vuelta pudo construirse su casa en el pueblo junto a la de sus padres. Casas espaciosas con amplios terrenos y vistas al mar que con los ojos de hoy parecen lujosas mansiones para unos pocos privilegiados. Sin muebles de Ikea dentro, eso sí.
Una cosa llevó a la otra y acabé interesado en su opinión acerca del por qué tantos habitantes del singular pueblo habían alcanzado, sino aproximado, los 100 años de edad, como es el caso de mis abuelos. Yo le dije que los ritmos aquí eran muy distintos, claro, solo recuerdo a mi abuelo madrugando para trabajar en la carpintería, con su sagrada siesta, y continuando la jornada hasta el atardecer, cuando ya se acercaban los vecinos y acababan con un chato del vino elaborado en casa con las abundantes parras. Siempre lo vi feliz, sin ninguna prisa por nada. Disfrutaba del trabajo, de la comida, del descanso, y de sentarse en una silla centenaria de madera el fin de semana a ver pasar a los transeúntes improvisados.
El ex-pescador también hizo referencia a la dieta, pues rara era la casa sin su vasto huerto. Los ultraprocesados ni los conocían, claro. Y por último mencionó cómo los pueblos estaban ideados para desplazarse por ellos tan solo a pié, sin depender de la furgoneta más que para cargar la madera por trabajo. Todo el desplazamiento se daba caminando entre la orografía complicada de calles que suben y bajan por el monte, amplios terrenos y vegetación, lo cual posiblemente también influyera en los buenos hábitos y por tanto en la longevidad. Aunque de todas las explicaciones me quedo con la carencia absoluta de estrés de unas vidas sin excesivas aspiraciones más que trabajar con estoicismo, llevar el sustento a casa y poder descansar contemplando el clima y los ruidos de la fauna y la brisa.
Mi abuelo nunca necesito un título rimbombante en Linkedin, ni escalar en ningún plan de promoción, ni ser CEO de ninguna pyme. Tan solo poder degustar esos palatales cocidos y empanadas gallegas en familia, ver la felicidad de sus nietos al libre albedrío cada verano y poder envejecer hasta el último día acompañado de su mujer. ¿Fue menos feliz que tu amigo de Linkedin? Yo no lo creo. Lo que sí creo es que nos han robado tantas cosas con la excusa del progreso que nos hemos vuelto completamente locos, psicóticos, obsesos, deprimidos y con fines vitales complejos e irreales. Nos han arrebatado la capacidad y simpleza de disfrutar, de saborear, de proveer, de legar, y de quererse. Espero poder acabar mis días así, o lo más parecido posible. Por pedir.