No iba a comentar mucho de este infraser pero esto me toca directamente así que lo voy a explicar tal y como pasó, porque yo estuve allí: en este stream en concreto llevó a una chica ESPAÑOLA que conozco(muy borracha) y al japonés que se había ligado (un Toyoko kid) ⬇️
Esperar a cobrar las horas extras.
Esperar a librar los días que te pertenecen.
Esperar a tu descanso de 12 horas entre turno y turno.
Esperar a que te paguen el plus de nocturnidad.
Esperar a que no te despidan por caer enfermo.
Esperar a que respeten la desconexión digital.
Esperar a que @CEOE_ES entienda que quizá el problema no sea que la gente no quiera trabajar, sino las condiciones en las que tiene que hacerlo.
Los yankees: "No se puede jugar al fútbol bajo la lluvia. Es peligroso".
Also los yankees: "Toma Tiffany. No hay mejor regalo para una niña de 9 años que un rifle de asalto de Hello Kitty con silenciador y balas con punta de uranio que, si no te matan al impacto, te envenenan".
Un dron israelí ataca a un padre y a su hija de 12 años que viajaban en moto en el sur de Líbano. Tras este primer ataque que les ha separado, un segundo ha asesinado al hombre, y un tercer impacto contra la niña la ha dejado al borde de la muerte. Durante un alto al fuego.
Tuitter has tu magia. Nueve menos algo, carretera del Arroyo de la Miel dirección Fuengirola. Un chico herido se tambalea en la carretera y se tira debajo de los coches. Varios coches nos paramos para para ayudarle. No sabemos si ha tomado alguna sustancia o le ha dado algo a la cabeza pero la fuerza y la inestabilidad son impresionante. Un chico se pone a grabarlo. Mi hermana le increpa que deje de grabar y tres personas más hacen lo mismo, el chico se sube en el coche y se va. Un repartidor de Glovo lo agarra. Varias personas le ayudan pero se vuelve a levantar e ir a la carretera varias veces. Yo paro el tráfico para que vayan atentos a la circunstancias. La policía tarda mucho en llegar, pero se van uniendo personas a ayudar. NADIE GRABA. Todo el mundo ayuda hasta que viene la policía. De la actuación policial mejor no hablar.
El chico de Glovo ha sido el único que no lo ha soltado en todo el rato, no se va hasta que se asegura que el hombre está bien.
Ayúdenme a que el chico lea que su actuación, agarrando al chico ensangrentado, haciendo fuerza durante un buen rato, ha sido maravillosa.
Quedan personas buenas en el mundo. Y si ese hombre está vivo, en las condiciones que iba tirándose a una carretera con tanto tráfico, es gracias a él y su empeño en inmovilizarlo. Ojalá le llegue este mensaje.
Con estas personas quiero tropezarme siempre.
Este hombre se llama Mohamed Bzeek, vive en California y esa niña que tiene en brazos murió pocos días después de que le hicieran la foto, también en sus brazos. No era su hija. Era uno de los diez niños que han muerto bajo su cuidado. Porque Bzeek es padre de acogida y solo acoge a niños en estado terminal, para que no mueran solos.
Nació en Trípoli en 1954, antes de irse de Libia corría maratones. En 1978 entró en Estados Unidos con un visado de estudiante y allí se quedó. Vive en Azusa, una de esas localidades del extrarradio de Los Ángeles por donde circulan camiones y donde las casas tienen una pinta genérica, agrupadas sin llamar la atención.
En 1989 conoció a Dawn Rowe, que ya era madre de acogida desde principios de los ochenta, se casaron y empezaron a acoger juntos. En 1995 tomaron la decisión de dedicarse exclusivamente a niños con enfermedades terminales, los que nadie quería.
Me pregunto cómo fue ese momento exacto en que dos personas se sientan en una cocina y deciden que van a abrir su casa a los niños que se mueren, y en cómo esa decisión se toma, sin actas, sin nada que la registre, y sin embargo organiza el resto de una vida.
La primera niña que murió en su casa tenía un año, espina bífida, parte de la columna le crecía fuera de la piel. Murió el 4 de julio de 1991, mientras Mohamed se duchaba y Dawn preparaba la cena, él recuerda haber salido del baño y haber encontrado médicos en su salón. Lloró tres días.
Desde entonces ha acogido a unos ochenta niños, diez han muerto en sus brazos. El condado de Los Ángeles, cuatro millones de habitantes, lo llama cuando no hay nadie más. Lo llaman el padre de último recurso.
Muchos llegan sin nombre, nacen en hospitales y los abandonan, las familias no los nombran y en el papel pone "Baby boy", "Baby girl". Mohamed los nombra, les pone un nombre antes de que mueran.
Un nombre es gratis, cuatro sílabas, pero ese gesto, cuando se pone el nombre, decide si un niño que vivirá tres semanas existirá como persona o como registro administrativo.
Su hijo biológico, Adam, nació con osteogénesis imperfecta y enanismo, se ha roto casi todos los huesos del cuerpo. Dawn murió en 2015 de una enfermedad pulmonar y desde entonces Mohamed sigue solo, solo puede ocuparse de un niño a la vez. Cuando un periodista del Los Angeles Times entró en su casa en 2017 cuidaba de una niña de seis años con microcefalia, ciega, sorda, pies zambos, caderas dislocadas, no movía brazos ni piernas, tenía convulsiones. La había recibido con siete semanas de vida y le habían dicho que viviría unos meses. La sostenía durante las convulsiones y le hablaba aunque no oyera.
Sé que no puede oír, sé que no puede ver, pero le hablo, tiene sentimientos, es un ser humano.
En 2016, a Bzeek le diagnosticaron cáncer de colon, le pidió tiempo al médico, no puedo operarme todavía, tengo a un niño en casa que es terminal y tengo a mi hijo, que es discapacitado, no hay nadie más para ellos. En el hospital, ingresado, solo, dijo que por primera vez entendió lo que sentían los niños que cuidaba. Si yo a esta edad estoy asustado, cómo estarán ellos. Se operó y siguió.
Bzeek es musulmán practicante. Su historia se hizo internacional en febrero de 2017, justo cuando Trump firmó la orden ejecutiva que vetaba la entrada en Estados Unidos a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, Libia era uno de ellos. Ese mismo mes, en Azusa, el único padre de acogida de toda la ciudad de Los Ángeles dispuesto a llevarse a casa a los niños terminales era un libio musulmán.
Aunque mi corazón se rompa, dijo una vez, la muerte es parte de la vida, estoy con ellos hasta el final, los conforto, los quiero, quiero que sientan que tienen una familia, que tienen a alguien. Que no están solos.
Detrás de ese monte que está zurcido a pistas y calcinado por reiterados mecherazos está lá braña del Cabral. En ese monte hubo urogallos hasta hace pocas décadas, muy pocas. Asturias, precipicio natural.
El gobierno d'Asturies abandonó al urogallo, está casi extinguido. Patrocina la matanza del lobo.
Les gusta promocionar el plato de angula en L'Arena, y comérselo.
Los osos son los siguientes de la lista negra.
El salmón dando las últimas bocanadas.
Y dicen que son progresistas😳
Os pongo en contexto: mi padre tiene demencia pero aún sale solo a la calle llevando un dispositivo GPS.
Salió esta tarde, a las 20:00 aún no había vuelto. La APP desde la que puedo ver si localización no abre en el móvil. Escribo al servicio técnico pidiendo
El caso de la osa Vanessa removió conciencias.
Fue en 1984 cuando se la vio con oseznos. La triste sorpresa fue que le faltaba una pata delantera, se la había amputado para escapar de la muerte.
Su resiliencia y poder de adaptación fue clave para la supervivencia de la especie.