Hay un extraño alivio al saber que todo se acabó. No más esperas, no más suposiciones, no más sobrepensar las cosas. Solo silencio y tranquilidad. Algo doloroso e inquietante al principio, pero luego todo es aceptación y paz.
Un amor imposible es la prueba más cruel de que la vida no se adapta a nuestros deseos. Te enseña que no basta con sentir, que hay muros que ni las ganas más voraces derriban.