—Estoy bien, en un par de días se me pasará la fiebre.
Solo tiene que descansar como es debido, pero eso no va a pasar si Dearil no la obliga.
Les comentara a los dos.
—He obtenido alguna información de la criatura que tiene a Astrid. Es alguien... bastante extraño,
Ya está abriendo los ojos poco a poco, aunque está todavía sin poder moverse.
No es su idea.
—Hola.
Sonríe ligeramente hacia su prometido, luego mira a Xaver.
—Lo has hecho muy bien, tranquilo.
No va a contestar, está inconsciente, aunque cuando le pongan aquello seguro que se encuentra mejor y se despierta.
Dearil sabe como actuar por suerte.
Adeline parece que ha dejado de convulsionar, pero está con fiebre alta... como le suele pasar cuando se sobrecalientan las conexiones.
No va a responder en un rato, pero lo mismo está bien que la atiendan.
Ahora es cuando Adeline ha podido salir de la mente de Zero después de esa confesión... ¿ha dicho Dios?
...
Ahora que ha podido salir de la mente, no es que esté mejor, pero ha vuelto en sí.
Más o menos porque sigue temblando y convulsionando, con una temperatura
!!!
Estaba a punto de salir, pero aquel cable logró tirar a Adeline y devolverla al centro de su mente. Esperaba que las alarmas lograsen de verdad darle una oportunidad para salir.
Por su parte, Adeline volvió a empuñar la espada de nanitos, esta vez intentando cortar
< respondía.
Al intentar o no salir de allí, mientras tanto, Adeline le abrió un panel con distintos botones...
Allí estaba señalado en rojo el que tenía que pulsar.
Se lo había dejado fácil dentro de sus capacidades.
Fuese quien fuese, Adeline iba a intentar salir de allí ahora que se había hecho el silencio, pero... ¿lograría aprovechar esa pausa?
Porque era la mente de alguien más a través del ordenador. Era el riesgo que tenía su poder.
Había escuchado a Xaver, pero su cuerpo no
Adeline se ha quedado pillada por un momento... recordando todas esas veces que ha matado a personas inocentes, solo porque estaban a las puertas de la muerte.
Recordando por qué la apodaban la Reina Sangrienta.
—No eres ella.
En su mano se ha formado el cañón de nanitos
De momento no puede ayudarla, huele incluso a quemado. Tiene que tener una apertura para poder escapar de la mente de Zero...
—Nunca me ha dado miedo entrar sin permiso.
La Coronel ha recibido las descargas eléctricas...
Pero no se ha quedado ahí, ha formado un
< cañón de nanitos para poder lanzarle un rayo.
Mientras tanto, los cables y su hackeo intentan desestabilizarle, esta vez para poder buscar una apertura y escapar de allí.
En cuanto a Xaver... verá que convulsiona ligeramente, como si le estuviesen dando las
Ha llegado en cuanto ha escuchado la noticia.
Esperaba encontrar a Astrid en cama, pero...
—¿¡Qué está pasando!?
...
Lo siente Dearil, se acaba de poner en medio, mirando hacia el General.
—¡No la dispare, por favor!
< alrededor de ellos.
Mientras tanto... Xaver vería que estaba conectada al super ordenador. Sin embargo, Adeline estaba mal; temblaba, tenía descargas y estaba muy, muy caliente.
Pero no se despertaría ni aunque quisiera.
Las ondas de electricidad la sobrecalentaban como a un ordenador, lo que no la venía bien.
Pero aguantaría lo que pudiese, solo para recibir a Zero interponiendo a espadón de nanitos.
Con una descarga a través de ellos, intentó lanzarlo hacia aquella muralla de ojos