Ganaban 2-0 con un jugador más y se los empataron. Les ganaron otro partido sobre el final. Les metió un gol un profesor de escuela neocelandés. Festejaron empates y derrotas dignas como Los Pumas de otras épocas.
Quisieron instalar épica de público en una ciudad de 20 millones de residentes argentinos, y cuando salieron de ahí no llenaron una sola tribuna. Viven de un discurso y una mentira total. Y se vuelven otra vez con el culo bien roto. Exclub. Exclásico.
Momento televisivo emotivo del día. Felicitaciones @maxipalma, el fútbol nos atraviesa por cosas como esta. 5 minutos que valen la pena y dejan caer alguna lágrima