Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchos pañuelos. Envueltos en los cuellos, estampados en las remeras o pintados en el asfalto. Son para no olvidar que hubo un grupo de mujeres argentinas que se plantaron de pecho frente a una banda de asesinos y, caminando en círculos con un pañuelo en sus cabezas, los derrotaron.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas columnas organizadas de gente con pecheras de su agrupación. Son para recordar que la política le pertenece al pueblo y que este nunca más va a aceptar que se la arrebaten o se la proh��ban.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver las caras de los desaparecidos. Son para sentir, aunque no los hayamos conocido, el dolor de su ausencia. Porque se acerca el momento de que nuestras generaciones, las que no vivimos la dictadura, vamos a tener que hacernos cargo de encabezar esas banderas.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas familias y grupos de amigos. Es para recordar que lo primero que la dictadura intentó cortar son los lazos sociales para instalar el individualismo extremo y el sálvese quien pueda. Y nosotros sabemos que nos salvamos entre nosotros, todos juntos como comunidad.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas banderas argentinas. Son para que infles el pecho porque vivís en un país que se hizo cargo de su historia y condenó, con su justicia civil y sin necesidad de tribunales internacionales o cortes militares de los vencedores, a los responsables de su propia herida nacional.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas veces el número 30.000. Es para recordarles a los soretes que le andan cuestionando la cifra a las familias de las víctimas, que lo que tienen que hacer es preguntarles a los asesinos, esos que saben bien a cuantos argentinos mataron y siguen ocultando la ubicación de sus restos.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas consignas contra el Gobierno. Son para entender que la represión de los 70´ fue la forma de instalar un programa económico basado en principios muy similares a los que buscan imponer los que están ahora, que también lo hacen, en menor escala, con represión.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas intervenciones artísticas. Son para homenajear a aquellos que desafiaron con su arte al sentido común establecido por la dictadura y enfrentaron, por eso, la desaparición o el exilio.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver a muchos periodistas cubriendo. Es para enterrar para siempre el silencio obligatorio impuesto desde el poder y para reivindicar la libertad de expresión como un valor esencial para el funcionamiento de la democracia.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas veces las palabras “Nunca Más”. Son para entender que, más allá de lo desesperanzadora que puede ser la coyuntura, tenemos un consenso amplio e inquebrantable como país que no van a poder torcer los que apenas se animan a provocar.
Hoy, cuando estés marchando, también vas a ver algo de tristeza. Es porque cada historia contiene un dolor desgarrador. Pero también vas a ver determinación, porque todavía falta mucho. Faltan 350 nietos con identidades falsas que no pudieron ser restituidas, faltan represores que están prófugos, faltan los juicios a los cómplices civiles.
Ya sea que marches hacia Plaza de Mayo, hacia Tribunales Federales en Córdoba, hacia el Monumento a la Bandera de Rosario, hacia la Casa de Gobierno de Mendoza, hacia la Plaza Independencia de San Miguel de Tucumán, o hacia cualquiera de los cientos de puntos de destino por todo el país.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ser parte de la historia grande de este país. Esa historia que a 50 años del horror, nos sigue hablando de amor.
Estuve veinte días sin hablar. Quería diez más. Los escandaletes en tiempos de la posverdad son complicados. El sistema te obliga a posicionarte en todo, saber de todo, regodearte cuando cae tu enemigo y escaparte de la mancha venenosa cuando cae tu aliado. Es así. Cada uno tiene que ser yuta, fiscal, juez y panelista de la conducta de los demás on-demand. Traté de contenerme, en serio, pero no pude conmigo mismo. Una macana. La próxima irá mejor.
Como todo el mundo me acabo de enterar que Fabiola Yañez denunció a Alberto Fernández por golpearla. En términos éticos, rige acompañar a la víctima. En términos jurídicos, rige el principio de inocencia. En términos políticos, rige el NO TE HAGAS EL BOLUDO.
Muchas veces la necesidad de sobreactuar indignaciones tardías es directamente proporcional a las complicidades oportunas.
Hay algunas exfuncionarias - que le decían en la cara a las compañeras "este ministerio no atiende víctimas" cuando pedían ayuda- que no practicarán el machismo, pero sí un clasismo y una frivolidad repugnante. Tienen la cara de hormigón armado. Gente que nunca hizo nada (gratis) por nadie, pero ni les dio vergüenza ser albertistas antes para usufructuar algún cargo ni les da vergüenza pontificar ahora cómo si fueran héroes de la patria. Así opera la muy conveniente deconstrucción de cualquier sentido de culpa y responsabilidad. (Desde luego, nada de eso anula la necesidad de instituciones y políticas públicas para las mujeres. Si sos buena leche, cuando algo anda mal, criticás para mejorar no para destruir).
YO NO ME ENTERÉ HOY DE QUE ALBERTO FERNÁNDEZ ERA ALBERTO FERNÁNDEZ. DE LOS INMORALES USUALMENTE SALEN ACCIONES INMORALES. SI NO ES ESTO, ES OTRA COSA. ALCOYANA ALCOYANA. VOS TAMPOCO TE ENTERASTE HOY COMPAÑERO DIRIGENTE O EXFUNCIONARIO. NO TE HAGAS EL GIL.
AL SEÑOR FERNÁNDEZ LO VOTÉ SABIENDO -POCO MÁS, POCO MENOS- QUE NO ERA DIGNO DE LA INVESTIDURA PRESIDENCIAL ARGENTINA. LO VOLVERÍA A VOTAR PORQUE EN ESE MOMENTO ERA LA MEJOR ALTERNATIVA POSIBLE. NO ERA UN DILEMA MORAL, ERA UNA OPCIÓN POLÍTICA DENTRO DE UN MARCO LIMITADO.
ASÍ FUE DURANTE LAS ÚLTIMAS TRES ELECCIONES NACIONALES.
Nosotros no queríamos saber nada con Scioli, pero cuando se lo eligió lo llamamos a votar. Nosotros lloramos en 2019 el día que nuestra estrategia se hizo polvo con el anuncio de CFK sobre Alberto, pero cuando no quedó opción lo llamamos a votar. Nosotros enfrentamos a Massa el día que las cúpulas lo eligieron, pero cuando no quedó opción lo llamamos a votar.
Si hubiera una máquina del tiempo, volvería a hacer las tres cosas, ¿saben por qué? Porque en los tres casos sabía que estaba apoyando a un indigno, pero que atrás de ese indigno estaba el movimiento nacional y que enfrente estaba la oligarquía hambreadora. Muchas veces en la vida hay que elegir en base a opciones reducidas, a una situación que no podemos determinar, que escapa a nuestra voluntad. El problema es creerte que el sapo que te comiste es un San Martín que elegiste.
Nosotros no éramos los únicos que sabíamos que Scioli, Alberto y Massa eran indignos de la investidura por sus permanentes claudicaciones, inmoralidades y panquequeos ¿siempre hace falta que estalle algún escándalo para dar el patético espectáculo de diferenciarse para salvar la ropa?
Además de los amigos del campeón y los ventajeros de siempre, conozco mucha gente que padece la enfermedad del autoengaño crónico... otros le dicen "fingir demencia", pero muchos no fingen. Los ojos se le cierran. Bueno, abrámoslos para que no vuelva a pasar. La fórmula es simple. No mas candidatos indignos de la investidura por ineptos, panqueques, ladris o tibios.
A los militantes del campo popular, del peronismo, el humanismo, la izquierda nacional, incluso a los ex funcionarios que ejercieron su rol con responsabilidad... ¡que nada los desanime! Ninguno de nosotros, en particular los más jóvenes, tiene una gran responsabilidad de lo que hizo un gobierno sobre el que no tenía control. Tampoco piensen que erraron el voto. Votar a Daniel Scioli era la opción correcta en 2015 aunque ahora sea el monumento al garca. Votar a Alberto Fernández fue la opción correcta en 2019 aunque ahora sea la peste bubónica. Votar a Sergio Massa fue la opción correcta en 2023 (al menos después de las PASO) aunque mañana nos enteremos de... bueno, de algo.
Lo que tenemos que impedir en el futuro es que las opciones correctas sean estas.
Que este tiempo infame de la argentina injusticialista al menos destape todas las ollas sobre todos los temas: si algunos justos caen por los pecadores, vale la pena porque si nuestro campo político no se purga un poco de trepadores, lopezreguitas, corruptos, pajeros e hipócritas, amiguitos o amantes -varones y mujeres- va a ser todo muy difícil. Va a seguir habiéndolos, porque en la viña del señor hay trigo y cizaña como en el suburbio mundano pintan buenos y malos; ¡¡Pero que dejen de ser nuestros candidatos, candidatas, ministros, ministras!!!
¿Saben de quien depende eso? De cada uno de nosotros. Que dejemos de jugar al TEG y banquemos a los que se la bancaron siempre. Que confiemos en la gente confiable porque ya demostró que es capaz de jugarse la cabeza por el pueblo, el movimiento, la patria. Pongamos las manos en el fuego por nuestras convicciones y no dejemos de creer en nuestros compañeros, porque esa sería la verdadera derrota.
En estos tiempos donde nadie pone las manos en el fuego por nadie, le doy gracias a Dios que yo puedo ponerlas por varias decenas de compañeros que nadaron siempre contracorriente, forjados en el "mejor que decir es hacer" y que renunciaron a todo status, a todo privilegio, incluso los heredados, para servir a su pueblo aprovechando sin moralina ni ventajitas TODA VENTANA DE OPORTUNIDAD PARA HACERLO. Como estas decenas que me tocó a mí conocer estoy absolutamente convencido que hay miles y miles y miles a lo largo y ancho de la patria. En Argentina, abajo de cada piedra hay un dirigente popular. Levantemos las piedras.
A LOS ANARCOCAPITALISTAS Y POSMACRISTAS QUE NATURALMENTE FESTEJAN CON SU ETICISMO DEL HAMBRE TODO LO QUE CREAN LOS PUEDE BENEFICIAR: LOS VAMOS A APLASTAR POLÍTICAMENTE CON LA BANDERA CELESTE Y BLANCA DE LA JUSTICIA SOCIAL QUE LEVANTAMOS CON ORGULLO. NUNCA LA VAMOS A BAJAR POR MÁS QUE LOS HOMBRES FALLEN, PORQUE LA ORGANIZACIÓN VENCE AL TIEMPO Y LAS IDEAS NO SE MANCHAN POR LOS ACTOS INDIGNOS DE QUIENES LAS PREDICAN.
No creo que ningún cielo nos reúna y por éso no espero nuestro abrazo, pero han dicho por allí que el único cementerio es la memoria y es ahí donde estos canallas la tienen difícil: deberán lidiar con tu eternidad.
Hoy cumple la tía Claudia,
María Claudia Falcone.
Los números son importantes.
¿Hubo realmente 6.000.000 de judíos asesinados por Hitler? Sabemos que no.
¿Importa que no hayan sido EXACTAMENTE seis millones? No, no importa nada.
El holocausto fue uno de los crímenes más monstruosos de la historia, más allá de la cifra.
Negacionista, reivindicador de la dictadura, admirador de Margaret Thatcher, homofóbico, machista, y todo lo que creímos que nunca iba a volver. Nos queda la resistencia, la militancia y el amor. Si gritamos nunca más es para siempre.
Esto está muy muy bien.
Al discurso que solo ofrece odio, violencia y sufrimiento… hay que anteponerle todo lo opuesto. Para que este país no vuelva a estar gobernado jamás por quienes lo odian.