Y al final del día sigo siendo una persona sensible que analiza cada palabra y cada acción, que se guarda todo y se ahoga en sus propios sentimientos y pensamientos.
Hubo noches en las que tuve que abrazarme fuerte, días en los que me di ánimo, tardes en las que tuve que aconsejarme frente a un espejo, lagrimas que yo mismo limpié.
De esto aprendí que puede abandonarme el mundo entero, pero mientras yo no me abandone todo estará bien