Ver a la pelirroja reducida a una fuente de fluidos abundantes provocó que su propia entrepierna también se empezara a humedecer. Un rostro de satisfacción y de deseo se marcaba al ver una escena tan deleitante.
—Wow~
Parece que estuviera en el paraíso.
Esta empezó reír.
Con un+
dedos invasores mientras soltaba un chorro abundante de fluidos calientes y transparentes que salpicaron el suelo y la mano de su ama en oleadas temblorosas e interminables.
—Uoooh... ¡Nngh! 💦
+ chasquido, la emperatriz del hielo empezó a crear delicados hilos de hielo, como si se tratasen de cuerdas, al rededor de las voluptuosas curvas de la cabra. Haciendo un particular tipo de Shibari
—Mirate, eres todo un desastre.
Voy a tener que limpiarte, pero no te preocupes+
+ darle una sensación única e indescriptible a la cabra de cabellos de fuego. Y es que mientras más empapada terminaba su mano, más se veía en la necesidad de arremeter contra sus puntos débiles para llevarla al borde de la locura y la dependencia de sus cariños.
Ver la cara de la pelirroja de esa manera despertó una necesidad primitiva dentro de la general. Al ver aquella escena tan estimulante, se acercó a devorar la lengua de la cabra. Atrapandola suavemente entre sus labios y dándole alguna que otra mordida traviesa, mientras que la+
+ lengua propia se dedicaba a saborear de la ajena.
Por si fuera poco, al tener una fuente interminable de calidez en su mano, uso su palma para dar intensos golpecitos en la zona del clítoris. Todo esto mientras su masajeó interno no cesaba, usando la frialdad de su don para +
No había una sola acción que la cabra pelirroja hiciera y que no fuera del gusto de la general. Cada palabra, cada movimiento del cuerpo ajeno y cada reacción de su anatomía le enloquecían.
Esposas de hielo se formaban alrededor de las muñecas ajenas mientras tomaba con firmeza+
+ lo que era suyo: el cuerpo increíble de esa mujer.
—Dilo Naqli ~
Dime quien es tu ama.
Entre risas, esta empezó a mover con mas entusiasmo sus dedos dentro de la calidez de sus entrañas. Sacudía con fuerza sus dedos.
Habiendo localizado su punto más débil, empezó a atacar+
Al sentir como su amada cabra contraía sus pliegues, ejerciendo presión sobre sus falanges, la propia general tampoco quería sacar sus dedos de ahí.
No había nada que la cabra no hiciera y la excitara a aún más. Con su libido en un crecimiento exponencialmente por cada acción+
atraparlos para siempre y no dejarlos escapar.
De su boca escapaban gemidos desesperados, roncos y entrecortados, cada uno más alto que el anterior, mientras su cuerpo temblaba entero, entregado por completo a esa dulce tortura.
+ de la cabra, perdió un poco los estribos.
Con su otra mano tiró con suavidad, pero firme, los cabellos de su amante.
—Buena cabrita~
Entonces le escupió en la boca para volverle a comer los labios.
En un afán de brindarle sensaciones únicas a su amante, una tenue aura gélida+
+, la general tampoco podía resistirse. Como premio, sus dedos empezaron a acariciar con aún más recelo los labios íntimos de la pelirroja, hundiendolos de vez en cuando en el interior para consentir los hermosos pliegues carnosos.
Una vez inició la danza erótica de lenguas entre las bocas de ambas, la general se aseguró de mantener el control para hacerle saber a Naqli cuánto la deseaba y que desde ahora era su ama y amante.
Cómo la cabrita demoníaca no paraba de ser provocativa con cada uno de sus gestos+
—¿Presa yo?
Muy arrogante de tu parte creer que seré tu presa. Aunque, también admito, me agrada al mismo tiempo esa confianza tuya.
Sería interesante quien es la presa de quién ~
Decía mientras le sonreía con una aura cargada de seducción y letalidad a porciones iguales
ᅠ
buena intuición tienes, mujer. . . aunque mi filosofía no es tan simple como parecería. ¿ se resiste la presa, o cae ante mi magnificencia ? ¿ es aburrida o entretenida ? de eso depende. . . qué tanto la reduzco a cenizas.
¿ y tú, serás una presa bien portada ?