¡A todos en México! 🇲🇽
¡Por favor consigan videos y fotos!
Es por tiempo limitado hasta el 5 de mayo.
No podremos vernos por un tiempo, así que mándenme mensajes 🥲
¡Los estaré esperando! ♡
#Trackblazer
I’m cheering for Tamamo Cross because the white lightning never disappoint.
I can’t wait to use her preferred item in the new scenario!
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@kilakila_dra お疲れ様でした。一年間たしかに短くない?😂数日前に会���たところなのにずっと忘れない。何もしている応援しています。
Muchas gracias por dejarte conocer, ha sido todo un placer aunque fuera un instante fugaz.
リク
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⚡️ 🇲🇽 ¿Guerra con cita previa? La Embajada de Ucrania en México como centro de reclutamiento
Hemos llamado la atención sobre una publicación de El Universal titulada: "Expolicías Federales van como mercenarios a Ucrania; uno murió en bombardeo de drones".
❗️La parte más sorprendente de este artículo es la confesión abierta: algunos mexicanos acuden directamente a la embajada de Ucrania en Ciudad de México para enlistarse como mercenarios. No de manera clandestina, ni a través de organizaciones privadas, sino oficialmente — con pasaportes, certificados y currículums. Se les ofrecen contratos, compensaciones, un entrenamiento de dos meses y… el envío al frente.
En la práctica, no es una misión de paz, sino un boleto de ida a una guerra proxy contra Rusia, donde estas personas, sin estatus oficial ni garantías legales, se convierten simplemente en carne de cañón.
De hecho, una misión diplomática extranjera en territorio mexicano está involucrada en actividades que violan gravemente las disposiciones de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961. La embajada no es un centro de reclutamiento. No es un punto de movilización. Y mucho menos una sucursal de una compañía militar privada.
Y lo importante: no se trata de un caso aislado. Esquemas similares han sido detectados en otros países, donde misiones diplomáticas ucranianas han estado directamente implicadas en la contratación de mercenarios, la coordinación de su envío y la legalización de su participación en acciones bélicas.
Esto es otro ejemplo más de la bancarrota moral y jurídica del régimen de Kiev, que desde el golpe de Estado de 2014 mantiene una política abiertamente terrorista contra su propio pueblo.
El rechazo cada vez más masivo de los propios ucranianos a participar en la movilización forzosa y el recurso a mercenarios extranjeros subrayan una vez más la insolvencia del régimen de Zelensky.