Mi abuelo estuvo casado con mi abuela durante 42 años.
Cuando ella murió, todos hablaban de él como si hubiera sido el esposo perfecto.
Nunca tomó alcohol.
Nunca la engañó.
Trabajó toda su vida para que no les faltara nada.
—Tu abuelo era un hombre correcto —decían todos.
Y era verdad.
Pero después del funeral encontré algo que me cambió la forma de ver el amor.
Mientras ayudábamos a vaciar la casa, abrí un cajón lleno de cartas.
Eran de mi abuela.
No estaban enviadas.
Ni siquiera cerradas.
Solo dobladas cuidadosamente.
La primera empezaba así:
“Hoy cumplimos 18 años de casados y siento que vivo sola.”
Sentí un golpe en el pecho.
Seguí leyendo.
No hablaba de golpes.
Ni de infidelidades.
Ni de grandes tragedias.
Hablaba de silencios.
De cenas enteras donde él apenas levantaba la vista del televisor.
De viajes en auto sin una sola conversación.
De cómo dejó de tomarle la mano sin darse cuenta.
En una carta escribió algo que todavía recuerdo palabra por palabra:
“Tu presencia llenaba la casa. Pero tu atención nunca estaba conmigo.”
Lloré leyendo eso.
Porque yo adoraba a mi abuelo.
Y entendí algo incómodo:
una persona puede ser buena…
y aun así hacer sentir sola a quien ama.
La última carta fue la peor.
La escribió pocos meses antes de morir.
Decía:
“No necesito que me compres más cosas. Necesito sentir que todavía me ves.”
Nunca se la entregó.
Mi abuelo encontró esas cartas después de que ella murió.
Lo vi sentado en la cocina leyéndolas una por una.
En silencio.
Como si cada página le arrancara años de vida.
Esa noche me dijo algo que jamás olvidé:
—Pasé cuarenta años creyendo que amar era quedarme… y nunca entendí que también había que estar.
Estar a favor de la universidad publica es administrarla bien, que no haya paros, que los profesores no falten, que esten bien pagos, que haya papel en los baños, que las paredes no den asco, que no se caiga a pedazos el edificio, que no este lleno de panfletos políticos, que haya carreras modernas que demandan ahora, mas cortas, y aggiornadas a la realidad que vivimos.
Si convertis a la universidad en un antro donde nadie estudia, en un aguantadero de punteros políticos, si la usas para adoctrinar, si los docentes no van, los Chicos no aprueban y te la pasas pidiendo mas guita sin rendir cuentas, no estas a favor de la educacion Publica.
La estas destruyendo.
toda esa conversación sobre convivir me hizo acordar a esa vez que trabajé 10 horas fui a rendir un parcial casi me roban volví a mi casa tipo 12 de la noche y mi novio de ese momento me miró y me dijo que comemos?