Quizá dentro de unos años miremos atrás y comprobemos que el verdadero error fue no haber sido lo suficientemente ambiciosos cuando todavía estábamos a tiempo. Algunas oportunidades históricas pasan una sola vez, y esta parecía una de ellas.
Por eso resulta difícil entender que se impulse el texto pese a la contestación social y profesional existente. Estamos ante una oportunidad histórica para redefinir cómo queremos financiar, organizar y sostener el SNS en el futuro, no ante una simple actualización normativa.
Las mejoras incorporadas al anteproyecto de EM son reales. Pero también son tímidas para la magnitud del problema que se pretendía abordar. La profesión esperaba una reforma capaz de afrontar las causas estructurales de la crisis de atracción, retención y condiciones laborales.
Además, existe una realidad generacional que no puede ignorarse. Los más jóvenes no dudarán en elegir al empleador con mejores condiciones. Si el sistema público no se adapta, la competencia no vendrá solo del extranjero, sino también de una sanidad privada más atractiva.
La reforma del EM va mucho más allá de las guardias o la jornada laboral. Lo que realmente está sobre la mesa es el modelo de SNS que queremos para las próximas décadas y si estamos dispuestos a afrontar las reformas estructurales necesarias para sostenerlo.
Corregir esa situación no depende únicamente del Ministerio de Sanidad. Exige más profesionales, más financiación, una regulación clara de la jornada laboral y una revisión del modelo de cotización. Es un cambio ESTRUCTURAL de primer orden en nuestro país.
La reforma del EM está encontrando tantas dificultades porque pone de manifiesto una realidad incómoda: una parte importante del SNS funciona gracias a un "petróleo barato", miles de facultativos sosteniendo la asistencia mediante jornadas y guardias extraordinarias.
Tampoco sirve trasladar el problema a las CCAA. Si antes no se resuelven la financiación, los límites de jornada y el modelo de cotización, hablar de competencias autonómicas es una forma de eludir el debate real.
El Estatuto Marco afecta a tres cuestiones inseparables: quién trabaja (Trabajo), quién paga (Hacienda) y cómo se protege al trabajador durante y después de su vida laboral (Seguridad Social). Sin esos tres ministerios, cualquier reforma estará incompleta.
Las guardias generan miles de horas de trabajo a lo largo de una carrera profesional. Su impacto sobre cotizaciones, pensiones, jubilación e incapacidad laboral no puede ignorarse. Por eso la reforma del Estatuto Marco exige la participación del Ministerio de Seguridad Social.
El debate sobre las guardias médicas es, en esencia, un debate laboral: jornada máxima, descansos, trabajo nocturno, conciliación y prevención de riesgos. El Ministerio de Trabajo debe definir qué límites son aceptables y cómo encajan con la normativa laboral y europea.
La reforma del EM no es solo un problema sanitario. Si se reducen jornadas o guardias, harán falta más profesionales para mantener la asistencia. Eso supone más gasto público. Sin el Ministerio de Hacienda en la mesa, nadie puede garantizar la financiación de los cambios.
Va hilo sobre el EM médico a raiz de declaraciones leidas por esta red social tanto a tirios como a troyanos.
Porqué una reforma de este calado le viene "grande" al Ministerio de Sanidad y porqué de la desafección/decepción generada en el colectivo...
RÈCORDS. Lleida acaba de registrar la temperatura més alta en un mes de maig des que hi ha registres (86 anys de dades) amb 37,3 ºC.
L'Observatori de l'Ebre (Roquetes) amb més de 100 anys de dades ha fulminat el rècord del maig (36,1 ºC) per més d'1 ºC assolint avui els 37,3 ºC.