si no me hubiera dedicado a devorar mis propios intestinos mediante mi obsesión clínica por la bossanova y el funk, rock y jazz brasileño como vía de escape, seguramente hubiese muerto en 2022
si no me hubiera dedicado a devorar mis propios intestinos mediante mi obsesión clínica por la bossanova y el funk, rock y jazz brasileño como vía de escape, seguramente hubiese muerto en 2022
perder a mi abuelo, una terapia con una psicóloga que fue un poco regular, dar vueltas en círculo por un duelo sentimental inacabable, mi padre y mi abuela en el hospital, un trabajo con una jefa loca, casi dejar mi banda...