Un fallo que tengo y que yo misma sé reconocer es que me aíslo mucho del mundo y de la gente. Me cuesta mucho sentirme cómoda en muchas ocasiones y cada vez se me hace más difícil tener ganas de hacer planes.
@LaTeaMorat Lo tengo, pero dejé 11 muy buenas en el camino:
1. Mil tormentas
2. Punto y aparte
3. A dónde vamos
4. En coma
5. EDAM
6. La última vez
7. Simplemente pasan
8. Valen más
9. Cuesta abajo
10. YEM
11. Sin ti
12. Desastre natural
13. Dos mil algo
14. MTV
15. ADL30
Marica, yo no entiendo qué es lo que tiene Morat que a la gente le causa tanto odio. Entiendo que no les guste su música y ya, pero no es normal que se esmeren tanto en insultar a unos manes que están tranquilos haciendo música. Hasta por moverse les sacan mil motivos de crítica.
BOGOTÁ 🇨🇴
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Ve aceptando que no siempre te van a querer como quieres, sino como pueden.
Hay algo profundamente liberador en comprender que las personas solo pueden darte lo que tienen disponible en su interior. No por falta de voluntad, no siempre por falta de interés, sino porque cada quien carga su propia historia, sus propias limitaciones, sus propios miedos enquistados en lugares que ni siquiera conocen. Y es ahí, en ese reconocimiento, donde comienza la madurez emocional: deja de esperar que los demás te entreguen versiones de amor, atención o validación que simplemente no están en su capacidad de dar.
Durante años construimos expectativas sobre cómo deberían querernos. Idealizamos gestos, anticipamos palabras, diseñamos escenarios donde el otro, finalmente, nos ve como necesitamos ser vistos. Pero la vida no funciona así. Las personas llegan con sus propios mapas internos, trazados por experiencias que desconocemos, por heridas que aún no han sanado, por aprendizajes que todavía no han alcanzado. Y cuando su forma de querer no coincide con lo que esperábamos, nos sentimos traicionados, decepcionados, como si hubiera habido un acuerdo tácito que solo existía en nuestra mente.
La verdad incómoda es que nadie firmó ese contrato. Nadie prometió quererte exactamente de la manera en que lo necesitas. Y aunque duela aceptarlo, esa desconexión entre lo que esperamos y lo que recibimos no siempre es negligencia o desamor. A veces es simplemente incompatibilidad de lenguajes emocionales. A veces es que la otra persona está dando todo lo que sabe dar, todo lo que aprendió a dar, y eso, en su mundo, es suficiente. Pero en el tuyo, se siente vacío.
Aceptar esto no significa resignarse a migajas de afecto ni justificar relaciones que genuinamente te descuidan. Significa, más bien, dejar de exigirle a los demás que sean versiones mejoradas de sí mismos solo para satisfacer tus necesidades. Significa entender que si alguien no puede estar presente de la forma en que lo requieres, no es porque no valgas la pena, sino porque sus recursos emocionales están distribuidos de otra manera. Y eso está bien. No todo el mundo está equipado para amar como tú necesitas ser amado. Y no todos están en el mismo punto del camino.
La madurez llega cuando aprendes a distinguir entre las personas que te quieren con limitaciones, pero desde un lugar genuino, y aquellas que simplemente no te quieren en absoluto, pero mantienen la apariencia porque les conviene. En el primer caso, hay espacio para la compasión, para la paciencia, para ajustar expectativas sin perder dignidad. En el segundo, solo hay espacio para la distancia.
Y quizás lo más difícil de todo es aplicarte esa misma comprensión a ti mismo. Aceptar que tú tampoco siempre has podido querer como el otro necesitaba. Que has amado desde tus propias limitaciones, desde tus propios vacíos, desde lo que pudiste en ese momento. Porque todos cargamos con esa fragilidad humana: la incapacidad de ser todo para todos, de amar de forma perfecta, de estar siempre a la altura de las expectativas ajenas. Y si puedes perdonarte eso a ti mismo, entonces podrás perdonárselo también a los demás.
La paz no está en recibir el amor perfecto que imaginaste. Está en soltar la exigencia de que el mundo se ajuste a tu necesidad, y en aprender a valorar lo que sí te están dando, aunque sea diferente. Y cuando eso no sea suficiente, está en tener la claridad para alejarte, no con resentimiento, sino con la tranquilidad de quien entiende que simplemente no era compatible.
#danielhabif
Señor, hoy oro por mi carácter. Quiero ser más que emociones intensas y buenas intenciones. Forja en mí paciencia, templanza, mansedumbre y dominio propio. Rompe la terquedad que me aleja, desarma el orgullo que me encierra, limpia el ego que me limita. Hazme coherente en lo privado y en lo público. Que mi corazón sea el terreno donde crece Tu naturaleza. Amén.
Inquebrantable soy en tu nombre.
#danielhabif
Alguien me puede ayudar con un canal de atención de la Tienda Oficial de Morat en Colombia además del correo electrónico, es que tengo un inconveniente con un pedido @MoratBanda@moratnation@MoratColombiaFC