El primer mate del sábado a la mañana debería ser patrimonio cultural: silencio y poder sentir esa magia hermosa de no tener que hacer nada más que disfrutar.
Cada vez más convencida de que los momentos surgen pero, sobre todo, los momentos se crean. Poner el mantel, elegir la música, comprar las flores, abrir las ventanas, no dar por hecho nada.