Durante décadas, en Europa nos creímos un cuento muy bonito: que la globalización era solo un mercado, que China era simplemente nuestra fábrica barata y que la tecnología no tenía ideología. Tres errores que han resultado suicidas. Mientras Occidente celebraba la apertura de fronteras, en Pekín construían en silencio una auténtica estructura de poder. No necesitaron tanques; les bastó con meterse en nuestra industria, nuestra energía, nuestros datos, nuestros coches. Se infiltraron, literalmente, dentro de nuestras decisiones.
Hoy, la guerra ya no empieza cruzando una frontera. Empieza de forma mucho más sutil: con una licitación pública, una antena de telefonía, una fábrica rescatada, una aplicación móvil o un político europeo convencido de que la soberanía es un artefacto del pasado. El gran éxito de China ha sido hacernos creer que todo esto es "lo normal". Que depender de ellos es eficiencia, y que rendirse es solo pragmatismo.
España no es una excepción en esta historia; es uno de los laboratorios clave de esta invasión silenciosa. Desde las relaciones de Zapatero o Sánchez con el PCCh y el despliegue de Huawei, hasta el eje con Venezuela y el Grupo de Puebla, pasando por una industria entregada por piezas y una clase dirigente que confunde la geopolítica con el turismo diplomático. Todo encaja en el mismo cuadro: el de un país que está perdiendo las riendas de su futuro sin que sus ciudadanos se hayan enterado de que estamos en guerra.
LA GUERRA INVISIBLE expone a los ojos del lector una realidad tremenda: Europa no está cayendo porque sus enemigos sean invencibles, sino porque ha sido anestesiada. Nos están desarmando desde dentro nuestras propias élites, nuestros dogmas y esa vieja creencia tan europea según la cual, si miras para otro lado, el peligro desaparecerá.
Este libro es un aviso a navegantes. Pero, sobre todo, es una denuncia. La pregunta que plantea ya no es si China quiere dominar el siglo XXI. La pregunta es por qué se lo estamos poniendo en bandeja.
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Los Estados observan, tantean, recuerdan y sacan partido. No necesitan conspirar. Les basta con percibir que una nación está aislada, que sus alianzas se debilitan, que sus gobernantes son incompetentes y corruptos o que defenderla resulta menos rentable que explotar su debilidad...
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@Tinho_2112 Pregúntate cómo la "diminuta Taiwán" tiene comprometida una inversión en EEUU de 265.000 millones de dólares y aquí nuestros políticos no le dicen ni la hora. Tómate tu tiempo porque luego examinaré tus sesudas deducciones.
No es solo Marruecos. Con China pasa lo mismo y peor. El control creciente que Pekín ejerce sobre España es mucho más extenso, soterrado y corrosivo. China no solo condiciona la política exterior española (por ejemplo, prohibiendo tácitamente cualquier relación con Taiwán, un país que al contrario que China está no ya dispuesto a invertir de verdad en España, sino a PROPORCIONAR CONOCIMIENTO en industrias y tecnologías ESTRATÉGICAS); también controlan la interior para convertirnos en su nave de maquila y puerta trasera en la UE. Los políticos nos venden que China es inversión y reindustrialización. Pero es falso. China invierte muy poco en España. Muchos de sus proyectos locales los llevan a cabo con el dinero de nuestras propias subvenciones, ya sean españolas o europeas o ambas al mismo tiempo. Sus resuntas fábricas son en realidad cutres líneas de montaje donde a lo sumo contratan a aprietatornillos. Y mientras se tolera que China nos estafe, los políticos cierran el paso a verdaderos aliados, inversores y proyectos que sí aportarían a la cadea de valor. China no es nuestro aliado, ni siquiera un inversor que valga la pena, mucho menos un socio reindustrializador; es un estafador que se está quedando con la jaula y el pajarito. Pero, por lo que sea, está prohibido decirlo.
A ver. Los aprecio. No estoy sordo. De hecho, te pongo como ejemplo otro inhumano: Paspalj. Desde la mecánica pura, los ordenaría así: Yngwie, Batio, Stump, Paspalj, Gilbert, Govan, etc. En los que he colcado delate de él, cada nota aparece nítida, perfectamente sincronizada y con una intensidad casi perfecta. Pero Paspalj hace algo distinto. Puede atacar con violencia una nota y dejar que las tres siguientes prácticamente respiren. Tiene relieve, textura, más registros expresivos dentro de un mismo solo. Lo que algunos traducirán simplemente como feeling, pero que es bastante más complejo que eso. Claro que a Paspalj el reconocimiento le ha llegado más tarde. Nunca tuvo detrás una banda como Alcatrazz, ni una carrera discográfica como la de Malmsteen, ni la maquinaria promocional que convirtió a Batio en icono del shred. Incluso es probable que ahora mismo estés preguntándote quién demonios es Paspalj.
@Recuenco Creo que no es solo "feeling". La técnica también está en los matices que de la guitarra, especialmente eléctrica, sea capaz de sacar el músico. Dicho sea con todos los respetos, el guitarrista del vídeo podría tocar el piano y el resultado ser esencialmente el mismo.
Para nada. Dices que hasta que la ONU no reconozca a Taiwán como país, que se jodan los taiwaneses y sus derechos fundamentales. Pero qué es la ONU salvo un ente abstracto controlado por potencias que como China y Rusia no reconocen los derechos universales; mucho menos que tales derechos no son otorgados por los Estados sino intrísecos a la persona, y que si acaso los estados existen para salvaguardarlos. Estás anteponiendo la arbitrariedad de un ente abstracto al sentido de soberanía y a las obligaciones fundacionales de un Estado. En definitiva, estás defendiendo que la libertad, la seguridad y la dignidad humana no valen nada sin el sello de un burócrata.
Es lo que teniáis que haber hecho hace días. Es vuestra obligación, y no una prueba de virtud, dar explicaciones en el Congreso. Y esperemos que aunque tarde, las déis. Y no os dediquéis como siempre a montar bronca
Los ministros del Interior, Exteriores, Defensa y yo compareceremos en el Congreso a petición propia en agosto para informar sobre la gestión de los hechos ocurridos en Ceuta el 30 de julio.
Frente a los bulos, el odio y la xenofobia, hechos y transparencia.
@Ben_L_Willard Y tú que no tengas dos padres; como tampoco es imposible que simplemente seas mala persona. Pero el hecho de que eso no sea absolutamente imposible no prueba que sea cierto, melón.
No es comparable, para nada. España no pretende someter a los ciudadanos que residen en Cataluña a una dictadura. La soberanía no cae del cielo ni vive del aire, es una condición que tiene obligaciones. Un régimen que exige obediencia absoluta a sus ciudadanos y si no, los somete, amordaza, encarcela o asesina deja de ser soberano. Esto está comúnmente aceptado en las naciones democráticas. Solo Putin o Xi Jinping quieren que no lo entendamos, porque son lo que son.