Que mierda que puede ser la gente. Tanto les gusta hablar de la vida de los demás sin conocerlos, sin saber que clase de persona es, sin saber lo que hacen o lo que no hacen, sin saber lo que sienten o lo que no sienten. Dejen de hablar si no saben un choto del otro, dejen vivir.
Juro que a la noche me pongo a pensar en todo y siento que me ahogo. Pero por otro lado sé que esto me hace más fuerte, y que al final del camino lleno de piedras, siempre hay una luz.