Este es el momento en que comienza todo. Pedro Sánchez, con camisa azul, se separa de la comitiva y desaparece, dejando sólo al Rey que sigue adelante.
Es un miserable cobarde.
La indignación de una vecina de Valencia: "Ahora nos están diciendo que los voluntarios lo que hacen es entorpecer a los que saben. ¿A quién están entorpeciendo? si gracias a ellos estamos sacando las casas adelante y a la gente mayor" https://t.co/mFsPFFh7he
El rey, que no tiene poder ejecutivo, ha dado la cara y se ha acercado a la gente con la cara llena de barro. Sánchez, que sí tiene poder para gestionar esta crisis, se ha escondido como una maldita rata.
Hoy he visitado a nuestros amigos de @WCKitchen el restaurante Las Bairetas en @AyuntaChiva Chiva que llevamos cocinando 4 días con Pablo y Marcos Margos al mando y su gran equipo…cocinando a leña por falta de gas, paellas muy ricas distribuyéndolas cada día en el Pueblo y en el polígono industrial…#ChefsForValencia Vamos Valencia!! El pueblo dañado pero todo el mundo ayudándo, y limpiando y cocinando y haciendo lo que haga falta! @UMEgob ayudando sin parar….
📹 | El chef José Andrés reparte comidas a los afectados por la dana. World Central Kitchen ha distribuido bocadillos y raciones de comida caliente en las localidades más afectadas a vecinos y al personal que colabora en las labores de limpieza https://t.co/szfwkEx1jV
Pasarán los días y la cifra de fallecidos crecerá, nos sobrecogerán los datos y los homenajes se replicarán. Esto no es La Palma. Esto es un desastre humanitario monumental. Por eso, no deberemos olvidar para intentar en el futuro cambiar algo:
1. El Estado de las Autonomías está colapsando: los protocolos, la burocracia y los intereses partidistas ahogan la posibilidad de tomar decisiones eficaces en situaciones de emergencia. Los vecinos de Valencia están pagando el precio de un sistema incapaz de coordinarse en momentos de necesidad.
Inicialmente, el ejecutivo valenciano quedó en shock y fue incapaz de responder en la previsión, a tiempo real, tras la riada y en hacerlo bien.
2. Un Estado sin reflejos y sin liderazgo: la administración central pareció igualmente paralizada. No hay nadie al volante que pueda saltarse las barreras autonómicas y actuar con celeridad ante el fallo sistémico del autonómico. No hubo mando único y el miedo al conflicto entre instituciones, paralizó al ejecutivo central.
En consecuencia, lo que tenemos parece un Estado fallido inicialmente, incapaz de responder con la rapidez y eficacia que se requería. Todavía sigue lejos de lo imprescindible.
3. Una desconexión insalvable entre los políticos y la realidad: los dirigentes parecen vivir en un mundo paralelo, desconectados de las necesidades de la ciudadanía. Este abismo entre “los de arriba” y el pueblo es cada vez más evidente y peligroso.
Diputados valencianos votando los consejeros de RTVE mientras sus vecinos se enfrentaban a la mayor catástrofe humanitaria que ha vivido esta país, es una diapositiva que no borraremos. Que esos diputados no antepusieran la dignidad y la solidaridad a no enfadar a nadie de su partido que les niegue entrar en listas en el futuro, es un insulto.
y 4. Políticos sin experiencia práctica y rodeados de mediocridad: poner al mando de instituciones a personas cuya experiencia se limita a ganar campañas electorales o navegar en el ��mbito político es arriesgado.
La falta de experiencia en la gestión de situaciones complejas, sumada a la tendencia a rodearse de personas poco capaces para brillar más, es una combinación suicida. Los resultados hablan por sí mismos.
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Este "desastre político" revela las carencias de un Estado que parece fallar en su misión de proteger a sus ciudadanos. Hablan de poner todos los medios como si fuera un villancico, pero esos medios no son suficientes ni capaces. Los medios son los vecinos.
El Estado ha tenido un fallo multiorgánico. El Estado sigue ausente en términos generales durante cuatro días. Ahora incluso, se percibe una falta de coordinación que pone en peligro a los miles de voluntarios que se lanzan a ayudar con todo lo que tienen.
Muchos defienden que el Estado no puede atenderlo todo tan rápido y que esto es normal. El Estado son todas las administraciones, todas. Y las imágenes que vemos dentro del área catastrófica es un escenario en un estado de funcionalidad colapsado. Se observa que el Estado ha perdido su capacidad de respuesta adecuada ante la emergencia, evidenciando lo que podría describirse como un Estado Fallido o Colapsado
Foto: Alberto Saiz/AP
Una calle de Alfafar #Valencia 🇪🇸
A esto se enfrentan las víctimas y los equipos de emergencia y rescate en la #DANA 😿 ¡Mucho ÁNIMO! 🙏
Hay registrados 158 muertos y habrá muchos más 💔 hay muchos desaparecidos e incomunicados sin agua, luz ni comida…
Una sola bolsa de plástico…
Y otra bolsa y otra…
Juntas se convierten en una grave y muy preocupante CRISIS AMBIENTAL
🆘🌍
¡Reduce tu consumo de #plástico y REUTILIZA y RECICLA tus bolsas! ♻️