Fabiana Blanco, la niña con la mejor actitud en una emergencia, la de la foto que merece un Premio Pulitzer, es una jovencita muy dulce.
Viendo lo fuerte y agradecida que está, se le alegra a uno un poquito el corazón. ♥️
Escúchenla.
Fabiana Blanco, la niña con la mejor actitud en una emergencia, la de la foto que merece un Premio Pulitzer, es una jovencita muy dulce.
Viendo lo fuerte y agradecida que está, se le alegra a uno un poquito el corazón. ♥️
Escúchenla.
Una joven fue rescatada con vida después de pasar siete días atrapada bajo los escombros, un hecho que llena de esperanza al país.
Al salir, expresó pena por tener poca ropa, pero la respuesta del rescatista se convirtió en símbolo de humanidad: “Estamos pendientes de salvarte, no de tu cuerpo" #2jul
Jesús se detiene, se compadece y toca. Sabe que el amor limpia. Y cada uno de nosotros está llamado a ser ese gesto de Jesús. Francisco nos decía cercanía, compasión, ternura. Nos toca a nosotros decir: “Quiero, no estás solo.”
El niño que pagaba con piedras
Un niño de 7 años entraba cada día a la panadería del barrio y ponía tres piedras pintadas sobre el mostrador.
"Un pan, por favor."
La panadera, una mujer de 60 años, tomaba las piedras. Le daba el pan. El niño se iba corriendo.
Esto pasó durante 40 días seguidos.
Los otros clientes se reían. "¿Por qué le sigues el juego?"
Ella solo sonreía. "Son piedras muy bonitas."
El día 41, el niño no apareció.
Ni el día 42.
Ni el 43.
La panadera cerró la tienda temprano y fue al barrio donde vivía el niño. Preguntó por él casa por casa.
Una vecina le dijo: "¿El niño flaco? Vive con su abuela. Dos cuadras más abajo. La casa azul sin puerta."
Tocó. Una anciana de casi 80 años abrió.
"Vengo por el niño que compra pan con piedras."
La abuela empezó a llorar. "Lo siento mucho. Le dije que parara. Le dije que era una vergüenza. Pero él insistía que usted aceptaba su pago."
"¿Dónde está?"
"Enfermo. No ha comido en tres días. Solo teníamos para el alquiler o para comida. Elegí el alquiler."
La panadera entró. El niño estaba en un colchón en el piso. Fiebre alta.
Le puso la mano en la frente. "¿Por qué dejaste de venir por tu pan?"
El niño sacó algo de debajo de la almohada. Tres piedras pintadas.
"Ya no tengo más. Usé todas mis pinturas. Y no puedo pagar sin piedras bonitas."
La panadera sintió que el corazón se le rompía.
"¿Quién te dijo que las piedras eran el pago?"
"Nadie. Pero usted siempre las aceptaba. Pensé que le gustaban."
Ella lo cargó. "Escúchame bien. Las piedras nunca fueron el pago. Tu sonrisa cada mañana era el pago. Y me debes 40 sonrisas atrasadas."
Lo llevó al hospital en su auto. Pagó todo. Deshidratación severa, infección. Pero se recuperaría.
Mientras el niño dormía, la panadera habló con la abuela.
"¿Por qué no pidió ayuda?"
"El orgullo es lo único que nos queda."
"El orgullo no alimenta. Mañana, ambos vienen a trabajar conmigo. Usted amasa pan. El niño decora las galletas. Les pago con dinero real, no con piedras."
La abuela negó. "No podemos aceptar caridad."
"No es caridad. Necesito ayuda. Y ustedes necesitan trabajo. Es un intercambio justo."
Tres años después, la panadería se había expandido. La abuela era la mejor amasadora. El niño, ahora de 10 años, diseñaba las galletas más creativas de la ciudad.
Pero había algo extraño: Junto a la caja registradora, había un frasco de vidrio lleno de piedras pintadas.
Un cliente preguntó: "¿Qué es eso?"
La panadera sonrió. "Nuestro sistema de pago alternativo. Si no tienes dinero pero tienes hambre, me pagas con una piedra pintada. Cualquier color. Cualquier diseño."
"¿Y funciona?"
"Cada semana, tres o cuatro personas pagan con piedras. Luego, cuando pueden, vuelven y depositan el dinero real en este otro frasco."
Señaló un segundo frasco. Estaba lleno de billetes y monedas.
"¿Y si no vuelven a pagar?"
"Entonces me quedo con una piedra bonita. Sigo ganando."
En 10 años, 340 personas han pagado con piedras. El 90% volvió a pagar en dinero real cuando pudo.
Pero lo más importante: cero personas pasaron hambre.
El niño, ahora de 17 años, está por graduarse de preparatoria. Quiere estudiar administración de empresas.
La panadera le preguntó: "¿Para qué?"
"Para abrir mi propia cadena de panaderías. En cada una habrá un frasco de piedras. Y nadie pasará hambre mientras tenga pinturas para pintar una."
El día de su graduación, la panadera le regaló algo.
Las tres primeras piedras que él le dio hace 10 años.
Las había guardado en una caja fuerte.
"Estas valen más que todo el dinero que he ganado. Me recordaron que el valor real de las cosas no está en el precio. Está en lo que estamos dispuestos a dar por ellas."
Hoy, existen 7 panaderías "Las Tres Piedras" en diferentes ciudades.
Todas con el mismo frasco junto a la caja registradora.
Todas aceptando piedras pintadas.
¿Qué estarías dispuesto a aceptar como pago si supieras la historia detrás?
El Cuarto Rey Mago:
Hay una leyenda que sin ser parte de la Revelación, nos enseña lo que Dios espera de nosotros.
Se cuenta que había un cuarto Rey Mago, que también vio brillar la estrella sobre Belén y decidió seguirla.
Como regalo pensaba ofrecerle al Niño un cofre lleno de perlas preciosas.
Sin embargo, en su camino se fue encontrando con diversas personas que iban solicitando de su ayuda.
Este Rey Mago las atendía con alegría y diligencia, e iba dejándoles una perla a cada uno.
Pero eso fue retrasando su llegada y vaciando su cofre.
Encontró muchos pobres, enfermos, encarcelados y miserables, y no podía dejarlos desatendidos.
Se quedaba con ellos el tiempo necesario para aliviarles sus penas y luego procedía su marcha, que nuevamente era interrumpida por otro desvalido.
Sucedió que cuando por fin llegó a Belén, ya no estaban los otros Magos y el Niño había huido con sus padres hacia Egipto, pues el Rey Herodes quería matarlo.
El Rey Mago siguió buscándolo, ya sin la estrella que antes lo guiaba. Buscó y buscó y buscó...
Y dicen que estuvo más de treinta años recorriendo la tierra, buscando al Niño y ayudando a los necesitados.
Hasta que un día llegó a Jerusalén justo en el momento que la multitud enfurecida pedía la muerte de un pobre hombre.
Mirándolo, reconoció en sus ojos algo familiar.
Entre el dolor, la sangre y el sufrimiento, podía ver en sus ojos el brillo de aquella estrella.
Aquel miserable que estaba siendo ajusticiado era el Niño que por tanto tiempo había buscado.
La tristeza llenó su corazón, ya viejo y cansado por el tiempo.
Aunque aún guardaba una perla en su bolsa, ya era demasiado tarde para ofrecérsela al Niño que ahora, convertido en hombre, colgaba de una Cruz.
Había fallado en su misión.
Y sin tener a dónde ir, se quedó en Jerusalén para esperar que llegara su muerte.
Apenas habían pasado tres días cuando una luz aún más brillante que mil estrellas llenó su habitación.
Era el Resucitado que venía a su encuentro.
El Rey Mago, cayendo de rodillas ante Él, tomó la perla que le quedaba y extendió su mano mientras hacía una reverencia.
Jesús le tomó tiernamente y le dijo:
“Tú no fracasaste! Al contrario, me encontraste durante toda tu vida...
Yo estaba desnudo, y me vestiste.
Yo tuve hambre, y me diste de comer.
Tuve sed y me diste de beber.
Estuve preso, y me visitaste.
Yo estaba en todos esos pobres que atendiste en tu camino.
chas gracias por tantos regalos de amor!
Ahora estarás conmigo para siempre, pues el cielo es tu recompensa...”
La historia no requiere explicación... nosotros somos el cuarto Rey Mago y Jesús espera que le encontremos en cada persona necesitada que se cruce en nuestro camino.
Estos 2 rescates superaron mi presupuesto y ya le debo un cambio a los MVZ. Son perros con heridas infectadas/reventadas en rostro y cuello. No fue barato pero lo hice con todo gusto. Voy a rifar uno de mis cuadros favoritos para salir del bache. 🥹
40 boletos de $90. Juegas?