*Cita del Papa León XIV.*
"Hermanos, hermanas…
Me dirijo a ustedes, especialmente a quienes ya no creen, ya no esperan, ya no rezan, porque creen que Dios se ha ido.
A quienes están hartos de los escándalos, del abuso de poder, del silencio de una Iglesia que a veces parece más un palacio que un hogar.
Yo también estuve enojado con Dios.
Yo también vi morir a gente buena, a niños sufrir, a abuelos llorar sin medicinas.
Y sí… hubo días en que rezaba y solo sentía un eco.
Pero entonces descubrí algo:
Dios no grita. Dios susurra.
Y a veces susurra desde el barro, desde el dolor, desde una abuela que te alimenta sin tener nada.
No vengo a ofrecerles una fe perfecta.
Vengo a decirles que la fe es un caminar con piedras, charcos y abrazos inesperados.
No les pido que crean en todo.
Les pido que no se cierren la puerta dale una oportunidad a Dios que te espera sin juzgarte.
Solo soy un sacerdote que vio a Dios en la sonrisa de una mujer que perdió a su hijo... y aun así cocinó para otros.
Eso me cambió.
Así que si estás roto, si no crees, si estás cansado de las mentiras...
ven de todos modos, con tu ira, tu duda, tu mochila sucia.
Aquí nadie te pedirá una tarjeta VIP.
Porque esta Iglesia, mientras yo viva, será un hogar para los sin techo y un descanso para los cansados.
Dios no necesita soldados.
Necesita hermanos.
Y tú, sí, tú...
eres uno de ellos.
Robert Prevost (León XIV)
Muchos miedos nos habitan y grandes injusticias nos rodean, pero un mundo nuevo ya ha surgido. Tanto amó Dios al mundo que nos dio a su Hijo, Jesús. Él unge nuestras heridas y enjuga nuestras lágrimas. #JuevesSanto https://t.co/E1Hyu3mi26
Quisiera daros las gracias por las oraciones, que se elevan al Señor desde el corazón de muchos fieles de muchas partes del mundo: siento todo vuestro afecto y vuestra cercanía y, en este momento particular, me siento como “llevado” y sostenido por todo el Pueblo de Dios.
«No tengas miedo. No os conforméis con la mediocridad. Remad mar adentro y echad vuestras redes para pescar.
Te lo ruego: nunca, nunca renuncies a la esperanza, nunca dudes, nunca te canses y nunca te desanimes. No tengáis miedo».
- San Juan Pablo II
No conocí a Dios en un templo; lo conocí en mi desierto; en las madrugadas cuando me dolía el corazón y el miedo y la incertidumbre se apoderaban de mí, lo conocí en el quebranto, cuando sentía que ya no podía más, fue ahí donde realmente lo conocí. Y mi vida cambió.
Jesús permitió que Pedro se hundiera en el agua, pero no permitió que se ahogara.
Permitió que Daniel fuera arrojado en la cueva de los leones, pero no permitió que se lo comieran.
Dios permitió que Jonás fuera tragado por una ballena, pero no permitió que muriera.
Dios nos da pruebas difíciles, pero siempre nos da la salida.
¡Descansa en paz esta noche!