Salí a recibir el rappi y, al entrar, en el pasillo llego corriendo Max, el shitzu de la vecina. Y me quede jugando con el un rato y fue lo más bonito que me ha pasado en la semana.
Mi vecino foráneo se fue por la cuarentena y dejó su plantita afuera y ya andaba toda seca y desmayada de tanto calor así que la regué y revivió. Como aquella vez de la planta en la oficina. Ah, me siento el papa.
Me levante directamente a tomar un buen baño con awa fría y mi día mejoro x10. Llegue tarde al jom ofis pero fresco y sin sentir que llevo 13 días encerrado en cuarentena.