Sobre Venezuela y sobre todo lo publicado en los últimos días acerca de supuestas salidas de presuntos virreyes y asesores presidenciales sin cartera, cambios de dinámica y movimientos para asumir el expediente, conviene mantener cautela. Visto desde la Casa Blanca, nada es exactamente lo que parece.
Medios como Axios son utilizados con frecuencia para difundir filtraciones interesadas, a veces procedentes de quienes menos se sospecha. Más allá del ruido, el equipo de Rubio sigue llevando las riendas de la política hacia Venezuela. La persona que gestiona ese expediente en el Consejo de Seguridad Nacional procede del Departamento de Estado, una señal clara de dónde continúa concentrándose la dirección política. La última reunión de llamada al orden con Delcy fue encabezada por gente del equipo de Rubio.
Sí, ha habido tensiones con el Departamento de Energía y con otros sectores de la Administración. Pero esos sectores parten con una desventaja: no conocen Venezuela, a la oposición ni el larguísimo historial de empresarios e intermediarios vinculados al petróleo, el asfalto y el cemento que han entrado y salido de Washington prometiendo soluciones rápidas.
Alrededor de Venezuela existen grandes intereses económicos, contratos frustrados, deudas impagadas y grupos que llevan tiempo boicoteando a Rubio y a su equipo para modificar el rumbo. Hasta ahora no lo han conseguido.
Resulta significativo que quienes menos apoyos reales conservan dentro de la oposición venezolana sean precisamente quienes llevan semanas, meses e incluso más de un año anunciando el fracaso del equipo de Rubio. Ese fracaso no se ha producido. Tampoco hay indicios serios de que esté a punto de producirse, porque Trump está muy contento y ha dejado claro que su apoyo a Delcy está condicionado a que esta haga lo que Rubio le pide, sin más.
El sentido en que se usa el “mesianismo” en la política, no tiene que ver con la creencia en Jesucristo, sino con la confusión adrede e intencional entre la religión trascendente y la religión secular de las ideologías modernas o ateologías que trasladan al ámbito político (es decir, al mundo físico, terrenal) categorías propias de la fe: salvación, redención, surgimiento de un hombre nuevo, fin de la opresión, fin del pecado o del mal, etc.
INCREÍBLE que en Venezuela todavía haya quienes crean que para gobernar basta con ser conocido.
Como si la popularidad fuera una profesión.
Como si el número de seguidores sustituyera los años de formación, la experiencia, el conocimiento o el juicio.
Nadie se subiría a un avión pilotado por un influencer.
Nadie aceptaría que un cantante lo operara del corazón.
O que un actor diseñara un puente.
Pero, cuando se trata de gobernar un país, todo es chévere.
Sólo hay que meterse en la fila.
Porque un micrófono y una cámara convierten a cualquiera en estadista.
La democracia consiste en que el pueblo elija.
Pero no está hecha para que toda aspiración sea igualmente sensata.
Nuestra degradación mental ha alcanzado inquietantes niveles: muchos ya no distinguen entre ser conocido y ser competente.
Tales han sido los estragos acumulados.
X. P.
La victoria aliada más importante en 1945 no fue contra una ideología, un mito o un pueblo; fue contra una forma político-histórica: la estatalidad europea de los últimos siglos.
El Estado ha quedado convertido
en un mero aparato administrativo, devaluado por la evolución de la economía mundial. La frontera ya no es el lugar de la decisión soberana, es una zona de tránsito humanitario.
Como se lee en el prefacio de "El campamento de Los Santos" de Jean Raspail respecto a este devenir: "Es más tarde de lo que crees".
Es obvio que Abelardo es ordinario. Pero lo más chistoso es que todo el mundo se auto percibe como una persona de buen gusto y etiqueta. Todos se creen jueces estéticos a pesar de que los criaron con tetero de aguapanela.
«Se creía tan poco en recaídas en la barbarie, por ejemplo, guerras entre los pueblos de Europa, como en brujas y fantasmas; nuestros padres estaban plenamente imbuidos de la confianza en la fuerza infaliblemente aglutinadora de la tolerancia y la conciliación. Pero los hombres de hoy, que hace tiempo excluimos del vocabulario la palabra “seguridad” como un fantasma, nos resulta fácil reírnos de la ilusión optimista de aquella generación. Hemos aprendido a no sorprendernos ante cualquier nuevo brote de bestialidad colectiva; nosotros, que todos los días esperábamos una atrocidad peor que la del día anterior, somos bastante más escépticos respecto a la posibilidad de educar moralmente al hombre. Tuvimos que dar la razón a Freud cuando afirmaba ver en nuestra cultura y civilización tan solo una capa muy fina que en cualquier momento podía ser perforada por las fuerzas destructoras del infierno. Aquel mundo de seguridad fue un castillo de naipes. Sin embargo, mis padres vivieron en él como en una casa de piedra.»
— El mundo de ayer, 1942, Stefan Zweig
La libertad sexual dejó de ser una lucha y pasó a ser parte de la agenda estatal, ergo, se convirtió en una estrategia de control de masas. Y así con todas las luchas.
Yo creo que las personas en Colombia no necesitan más "derechos laborales". Lo que necesitan es que si se aburren en un empleo puedan largarse y encontrar otro fácilmente. Facilitar y ampliar el mercado laboral.
Abelardo tiene que escoger. O hace un gobierno técnico, o entierra al uribismo, o combate a la izquierda. Todo junto no se puede sin conocer el Estado.
A la hora de sumar un impuesto:
- Sí, algunos países desarrollados lo tienen, hay que ponerlo también.
A la hora de abrir los mercados, desregular la economía, bajar impuestos a empresas, achicar el estado, hacer reformas liberales:
- No,eso aquí no funcionaría!😡
Sospecho que a los europeos se les olvida que la democracia existe por la aceptación del ejercito a ella y no por "La conciencia de los votantes" O el "Furor popular", por eso cometen errores garrafales a la hora de hacer análisis en países emergentes y frontera.
@_merkavah Aplica en todas las ideologías y espectros, pero veo con mas frecuencia ese fenómeno en el feminismo, que vuelve todo una guerra de los sexos
@_merkavah Cierto!!! Tome el ejemplo de Evan Call quien compuso la mayor parte de la banda sonora del anime "Sousou no Frieren", es una maravilla del nivel de John Williams. No es japones, pero vive allá y se dedica a eso. Joe Hisaishi trabajando para Studio Ghibli es otro ejemplo, un genio