La cara de un tipo que decía "el lujo es vulgaridad" vivía en una quinta en Parque Leloir y tenía pisos en Estados Unidos, la meca del capitalismo. El gran embaucador del rock nacional, perfecto para un país repleto de imbéciles que viven comprando espejitos de colores.
@inaki_zugasti@mauromedina74 Churra felicitsciones por lo que haces, tengo casi 50 años y me divierte mucho mirar tu contenido, le das una vida al automovilismo que por otros motivos la ha perdido. Con respecto a @mauromedina74 no me sorprende, gran ser humano, no parece de este palo.
@atlanticsurff Sorprende el nivel de resentimiento que tiene esta gente. Resentidos, quemados, faltos de las minimas herramientas para el desarrollo como un ser humano normal.
@solotcOK Una categoria con 60 autos, en autodromos que estan preparados para como mucho 30/35, 6 pace car por carrera, 20 autos rotos y el riesgo gigante de consecuencias mayores. Nadie dice nada, un asco el tc.
@DiegoZorrero En lo derecho le sacaba media vuelta, en la serie le desconto mas de dos seg en una vuelta y media, a ojo nomas te dabas cuenta. 450 de compresion debe haber tenido. Ahora BMW venir a ensuciarse con todos estos chantas..... es raro!!!!
Warren Buffett tiene razón.
Nunca llegues a un acuerdo con una mala persona.
Ningún contrato te protege de una mala persona.
Un contrato con una mala persona siempre acaba en pleito.
Y aunque es posible que un juez te acabe dando la razón (si el contrato está muy bien redactado por un excelente abogado), no compensa malgastar la vida pleiteando con una mala persona.
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.
@matiaslongoni Matias, hubo elecciones en Venezuela, Maduro perdio y...... adonde esta. Los dictadores disfrazados de Democratas, levantan banderas de causas justas para afanar a mas no poder. Idem Arg K.
@MiguelPichetto Que mal le siguen haciendo al pais, que egoistas son los politicos, robaron y generaron pobreza ( no solo economica, sino cultural) tramsformaron este pais en una villa miseria y ahora estando afuera siguen tirando piedras. Por favor cortenla de una vez.