¿Os gusta la música soviética y melancólica? Comparto con vosotros mi estación de radio rusa favorita: Калина Красная (Kalina Krasnaya, 89.5 FM): un auténtico viaje en el tiempo a los buenos tiempos de la Unión Soviética
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De los fascistas espero cualquier cosa, pero ver a supuestos comunistas justificando cacerías raciales protagonizadas por realistas británicos en Irlanda demuestra hasta qué punto debemos estar alerta ante cierta calaña disfrazada de rojo.
@Prtgm117@cuilunga Lo más gracioso de los españoles es que os creéis blancos y tenéis que inventaros gráficos fake cómo si no se viera a simple vista que sois más parecidos a Rashid que a Henry o John
El grupo parapolicial neonazi Núcleo Nacional dando una marcha con antorchas, mientras tanto la policía española infiltrada en los peligrosisimos sindicatos de inquilinos
🔴Henry Nowak fue asesinado mientras la policía protegía a sus verdugos extranjeros.
Le criminalizaron por ser blanco mientras se desangraba.
Las vidas blancas importan.
Descansa en paz.
@CarlosDenda@Apu_elrojo Se critica la imperante y más importante, las demás nos dan más igual porque no afectan nuestras vidas de manera directa ni son influyentes en nuestra forma de vida
Estaré siempre agradecida a dos mujeres provida haciendo campaña en la calle que me pararon cuando yo aún era la adolescente rebelde de 16 años. Que me trataran tan bien y me explicaran tanto todo hizo que yo me empezara poco a poco a plantear mi posición pro aborto
El 8 de junio de 1986 apareció muerto a causa de la desatención sanitaria en Herrera de la Mancha el preso político Joseba Asensio Artaraz, «Kirruli», con sólo 27 años.
En 1980 fue detenido, incomunicado y torturado durante nueve días en la DGS de Madrid, a manos del policía “Billy el Niño”. Después de esto conoció de primera mano varias prisiones españolas como las de Burgos, Soria, Puerto de Santa María, Alcalá-Meco y Herrera de la Mancha. Apenas faltaban unos pocos meses para que recobrara la libertad, tras cumplir seis años encarcelado.
Joseba Asensio muere como resultado de una grave desatención médica por parte de Instituciones Penitenciarias, a pesar de que sufría tuberculosis. En enero de 1982, después de una huelga de hambre de 36 días, los médicos de Carabanchel le diagnosticaron una pleuritis. A pesar de que el médico que le trataba en el hospital intentó que permaneciera ingresado, Joseba fue sacado del hospital y trasladado a Puerto de Santa María. Ante cualquier recaída le daban jarabe y pastillas para la tos, sin ningún tipo de examen. Kirruli hizo unas diecinueve visitas al médico del centro, la última de ellas tan sólo nueve días antes de su muerte; no le diagnosticaron más que «gripes y fuertes catarros». La autopsia, sin embargo, reflejó «algo terrible»: un pulmón se le había reducido al tamaño de una nuez.
Pero al Estado no le bastó con asesinarlo, sino que la represión continuó en el funeral de Kirruli. En la capital vizcaína la Policía cargó contra la comitiva fúnebre que portaba el féretro, provocando cuarenta heridos que fueron hospitalizados. Varias televisiones europeas se hicieron eco y no dudaron en filmar esta actuación policial. Tres inspectores de la Policía llegaron a disparar fuego real, lo que provocó un pánico generalizado.