He permanecido a la deriva en el mar, y mi ausencia no te inquietó.
Solo te dolió cuando giraste la mirada en busca de tu ancla
y descubriste que ya no estaba. Y fue en ese momento cuando entendí…
No era a mí a quien buscabas,
era a ella. 🚶🏽♀️➡️
Pero en cuanto algo se descuadra, llega la culpa…..
Esa voz antigua y presente que, por boca del ego, enciende al miedo y que, sin darme cuenta, me lleva a la herida más honda: la de no ser vista, aunque lo hiciera todo bien.
“Salir corriendo… esa necesidad de huir, de dejarlo todo atrás sin razón aparente. Sí, lo admito: a veces me siento una cobarde que solo sabe escapar.” 🏃🏽♀️