Mirar atrás solo tiene sentido cuando hay algo que aprender, no cuando hay algo que lamentar. Si lo intentaste todo, no hay razón para volver la vista. Todo lo que necesitabas hacer, ya está hecho. Y eso es lo que te permite avanzar con firmeza, sin titubeos, sabiendo que cada paso hacia adelante te acerca más a lo que realmente buscas, sin remordimientos, sin peso en los hombros.