Recordatorio de año nuevo:
El último capítulo de tu vida ya está escrito: te mueres.
Quizás deberías llenar el resto de capítulos con historias épicas y con hacer eso que siempre has querido hacer.
Nos arrepentimos de lo que nunca intentamos.
Hey, querido, si tienes algún sueño perdido, roto y te invade la frustración, esta oración es para ti:
Amado Cristo, esta noche vengo ante ti con un corazón oprimido, llevando en mis manos los sueños que alguna vez pusiste en mí, y que ahora yacen marchitos y perdidos entre mis miedos y dedos. Me acerco con la esperanza en tu inmensa bondad y gracia, para pedirte que recibas estos sueños rotos y les otorgues un lugar en tu divino consuelo.
Sé que en tu amor, no hay pérdida que no puedas restaurar, ni tristeza que no puedas convertir en gozo. Lléname de tu presencia, Cristo, para que yo pueda encontrar una nueva razón de ser y renacer desde el derrumbe, elevándome en fe para el sustento diario de los míos. Ayúdame a confiar, aún cuando todo parezca en vano.
Deposito en ti estos sueños, sabiendo que en tu tiempo y voluntad divina, podrás hacerme más fructífero de lo que alguna vez imaginé.
En medio de la melancolía de lo que pudo haber sido, te pido me brindes la tenacidad para no rendirme, para construir, a partir de estas ruinas, una fortaleza de esperanza, de fe y de amor. Ayúdame a ascender a los terrenos de una valentía inamovible.
Señor, tú has visto cada lágrima derramada, cada noche de insomnio y lo que he llorado en silencio. Pido que sanes cada fractura de mi espíritu. Hazme instrumento de tu paz, de tu resiliencia y de tu renovación. Que en cada paso que dé, pueda sentir tu presencia sosteniéndome, guiándome hacia un futuro donde la realización no sean solo sueños, sino una vivencia palpable y verdadera. Donde ya no viva con esta angustia diaria de perder mis sueños, mi salud o familia.
En tus manos divinas, en este momento, deposito cada fragmento de mis deseos. Conviérteme en testimonio vivo de tu gracia y tu gloria.
Me encomiendo a ti, confiando en que, bajo tu amparo y guía, no hay quebrado que no pueda levantarse. Dios Padre, te lo pido con humildad y devoción eterna, en el nombre que es sobre todo nombre: el de Cristo Jesús. Amén.
#danielhabif
Vivir Creyendo...
Hay que vivir creyendo que todo puede mejorar. Que siempre existen nuevas puertas que nos llevan a descubrir caminos hacia mejores destinos. Que la vida es breve...que las oportunidades llegan y se van. Que hoy es el día para recuperar. Que todo pasa por una razón. Que aprovechar es mejor que lamentarse…
Hay que vivir creyendo que se va por el camino adecuado...mientras los desafíos y las elecciones estén ceñidas de valor...no de miedo. Mientras las decisiones sean enfrentadas con sabiduría...no en medio de un impulso. Mientras en los actos prevalezca el amor...no la hostilidad. Mientras se esté más concentrado en sentir que en ver…
Hay que vivir creyendo que la felicidad está en el intentar una y otra vez...en la palabra dócil...en el abrazo empático.
Creer que la grandeza está en el alma que se emociona...agradece y comparte las pequeñas bellezas del viaje… "
-“Te amo” - dijo el principito…
-“Yo también te quiero” - dijo la rosa.
-“No es lo mismo” - respondió él…
"Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las espectativas personales de afecto, de compañía…
Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.
Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.
Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo.
Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas.
Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.
Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.
Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar.
Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se dá en el conocimiento. Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza.
Y conocerse es justamente saber de vos, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.
Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoista, sino estar, en silenciosa compañía.
Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.
Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.”
-“Ya entendí” - dijo la rosa.
-” No lo entiendas, vívelo” -dijo el principito.
#ElPrincipito