Si van a hablar mal de mi ojala nunca los haya dejado en la puerta de sus casas, no les haya prestado dinero, hecho favores, pagado cenas, regalos y no les haya abierto las puertas de mi corazón, por que en boca de malagradecidos y doble cara no quiero estar.
nunca entenderán el por qué me costó tanto soltarlo , pero él era el punto intermedio entre el amor más grande que jamás había tenido y el dolor más fuerte que nunca me habían causado.