“Les decía a los chicos: ‘los que tenemos en frente, están formados en academias de primer nivel. Nosotros venimos de la tierra colorada. La camiseta que tenemos, son las franjas de la tierra colorada. Jugando descalzo en la tierra. Con los sacrificios de los padres llevando a los hijos a entrenar. Con el esfuerzo de los padres que no les alcanza para llegar a fin de mes, para que los chicos puedan cumplir sus sueños’.
Es una demostración absoluta de amor propio y convencimiento. Esa mezcla de sangre y utopía que nos dio la posibilidad de hacer realidad lo que parecía imposible. Sin lugar a dudas, fue la victoria más grande de mi carrera como entrenador. Les dije a los jugadores: ‘gracias por regalarme una tarde inolvidable’”.
Firma: Gustavo Alfaro, en conferencia.