Lo más triste de todo lo ocurrido en Venezuela, más allá del abandono de la población en medio de la tragedia, será su abandono posterior a la tragedia en un país quebrado y endeudado.
¿A dónde irán los cientos de miles que perdieron sus hogares? ¿Con qué economía se recuperan? Si no existen ni seguros... Es horrible, no paro de pensar. Muchos perdieron la vida y otros su forma de vivir.
En países como EEUU lo material justamente tiene menos valor porque es más fácil de recuperar, el Estado apoya y las aseguradoras funcionan. En Venezuela la crisis humanitaria ya era devastadora y no quiero imaginar cómo quedará ahora.
De verdad el tamaño del dolor que he sentido estos días es difícil de explicar.
🚨 Advertencia importante:
Hay una página web que está circulando con una encuesta llamada "Venezuela Estado 51" y está exponiendo públicamente los datos de las personas que participan.
Cualquiera puede ver esa información.
Es un riesgo de privacidad innecesario.
Hubo gente que por alguna razón no continuaron a tu lado. Amigos, afectos, parejas, amores que se alejaron; hoy después del tiempo lo entiendes o quizá puede que aún sea una interrogante: ¿Por qué no siguen aquí? Simplemente porque el tiempo de aprendizaje fue ese. No le pidas a tu propia historia que se desvíe por los demás. Agradece y bendice tu camino.
No toda tentación se enfrenta...algunas se vencen huyendo.
Vivimos en una generación que cree que todo se domina con fuerza de voluntad.
Pero la Biblia dice: "Huid de la fornicación".
No dice “resístela”. No dice “contrólala”. Dice huye.
No todas las batallas fueron diseñadas para ser peleadas de frente. Hay algunas que se evitan con distancia.
Porque esta tentación externa no viene solo de fuera. Se activa dentro. Por eso, mientras al diablo se le resiste -"resistid al diablo y huirá de vosotros"-, al deseo sexual desordenado se le huye.
No porque sea más poderoso que tú, sino porque sabe hablar tu idioma. Conoce tus grietas. Se disfraza de afecto, de necesidad, de "amor".
El hombre que cree que puede jugar con esto, ya empezó a perder.
Huir no es debilidad. Es gobierno propio. Es entender que hay puertas que, si se abren, no se cierran fácilmente.
Y lo que no se corta a tiempo, termina gobernándote.
Hay batallas que se ganan peleando.
Pero esta… se gana saliendo antes de que empiece.