La sexualidad, ya no es un tabú para mí, lo entiendo como algo común y estético. No tanto como algo 'necesario', es más bien un placer. No me sigan, escribo DMs
El placer llegó intenso entre los cánticos y los fuegos artificiales. Ella se corrió primero, temblando entre mis brazos y mordiendo mi hombro para ahogar sus gemidos. Yo la seguí poco después, abrazándola fuerte.
Sus manos subieron por mi pecho mientras yo recorría su cintura y sus caderas. La besé profundo, sintiendo cómo se entregaba. Levanté una de sus piernas con cuidado y me presioné contra ella. Se movía contra mí con ganas, marcando el ritmo, dejándome claro lo que deseaba.
Nos fuimos alejando poco a poco hacia una zona más oscura detrás de unas vallas. La noche y el ruido del estadio lo cubrían todo. La apoyé suavemente contra la pared. Nos miramos un segundo.
—¿Quieres esto? —le pregunté.
—Sí —contestó ella, y me besó con deseo.
Me incliné y le pregunté cerca del oído:
—¿Estás bien aquí?
Ella giró el rostro, me miró con intensidad y respondió con una sonrisa:
—Estoy exactamente donde quiero estar.
Deslicé mis manos en su cintura. Ella las cubrió con las suyas, apretándolas, dándome permiso.
Cuando México anotó, saltó emocionada y terminó pegada a mí. Su espalda contra mi pecho, su cuerpo cálido por el calor de la gente. No se apartó. Yo tampoco. El ritmo de los tambores y su perfume me estaban volviendo loco.
Estaba en el Fan Fest del Mundial, México contra Corea. El ambiente era una locura de banderas y cánticos. Entre la multitud vi a una coreana hermosa, cabello negro largo, ojos rasgados y una sonrisa que iluminaba todo. Llevaba la camiseta de Corea, pero cantaba con ganas.