El deber de quienes creemos en el Estado de Derecho es acatar las decisiones de la justicia, incluso cuando resultan incómodas o impopulares.
Este fallo se conoce en un momento de extrema polarización, cuando ninguna decisión lograría un consenso real. Coincide, además, con el inicio de una carrera presidencial que buscará reemplazar a un gobierno que se ataca a sí mismo, encabezado por un dirigente pirotécnico que ha hecho del caos su forma de gobernar.
Hoy estamos todos a prueba: la ciudadanía, los sindicatos, el empresariado, la institucionalidad, los directamente involucrados y, por supuesto, sus familias. La única salida digna es rodear a la justicia, respetar a sus jueces y defender la separación de poderes como base de un sistema imperfecto, sí, pero que garantiza libertades y establece límites que no deben traspasarse.
En lo personal, siento admiración por el presidente Uribe y creo en su inocencia. Pero también creo en el papel de una jueza cuya imparcialidad, si hoy es cuestionada, deberá probarse o descartarse por los canales institucionales, no por las redes ni la presión.
Hoy hay un fallo. Y mientras existan instancias para apelar y defenderse, deben ser ellas las que hablen, no la rabia.
Pido mesura, autocontrol y respeto. Este es un episodio único: justo para unos, infame para otros. Pero, ante todo, es una prueba para saber si estamos dispuestos a defender las instituciones, incluso cuando no nos favorecen.
Señor Presidente: solo por ayudar. Empiece hoy con el Comité de Paro. Enciérrese hasta lograr acuerdos. Los funcionarios pueden esperar. No salga de la reunión sin concretar algo. Bien q dialogue pero primero venza la incredulidad. Perdón: Ceballos no traduce empatía.
El incendio de la galería Santa Elena en Cali me parece muy sospechoso, tan sospechoso como el incendio del colegio en la misma ciudad. Llámenme paranoico pero puede ser una estrategia del gobierno nacional para deslegitimar la protesta.