Ojalá existiera una pastilla para apagar la mente un rato, desconectarme de todo, dejar de sobrepensar y descansar, aunque sea por unas horas, de todas esas cosas que no dejan de dar vueltas en mi cabeza.
Mi imperio romano soy yo, luchando en silencio para no rendirme, recordándome cada día que puedo con esto, que he superado cosas antes y que, aunque ahora no lo parezca, todo va a estar bien.
Que suerte que tengo una mamá que siempre que la necesito, sea lo que sea, esta, no importa que, ella siempre está. No me imagino a mi hija llamándome que me necesita porque se siente mal y yo decirlo NO🫠